WWF hace esta demanda en un comunicado en el que felicita al Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil por la intervención realizada hace tres semanas en el islote de Alegranza, cuando sorprendió a 19 personas cocinando en ese lugar un cocido de pardelas, una especie de ave catalogada como amenazada.
La asociación ecologista denuncia que el Archipiélago Chinijo se ha convertido en un espacio natural protegido «de papel, ya que no cuenta con la necesaria vigilancia».
Además, urge a las autoridades a constituir un órgano de gestión propio del Parque Natural, que actúe como interlocutor entre los diferentes actores sociales y garantice la imprescindible coordinación entre las diferentes administraciones (Gobierno de Canarias, Cabildo de Lanzarote, Organismo Autónomo de Parque Nacionales y la Secretaría General de Pesca)», así como a dotar a este espacio de presupuesto para personal de vigilancia.
«Casi treinta años después, la conservación del espacio natural que alberga la mayor biodiversidad marina de Canarias, las poblaciones de aves marinas, rapaces y aves amenazadas de Canarias y una de las zonas más importantes de Europa en concentración de especies endémicas de flora, sigue en peligro, pese a que durante estos años se le hayan sumado más figuras de protección, tanto regionales, nacionales como internacionales, como la última de Geoparque», advierten los ecologistas.
El del Archipiélago Chinijo fue el primer Parque Natural declarado en Canarias (1986), con excepción de los cuatro Parques Nacionales ya existentes en las islas (Teide, Timanfaya, Caldera de Taburiente y Garajonay).
WWF subraya que «no fue por casualidad» que su declaración se adelantara un año a la del resto de parques de la Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos, porque con ella se buscaba «frenar los fuertes intereses urbanísticos y turísticos que amenazaban a uno de los rincones más olvidados de Canarias». EFEverde




