Imagen de archivo de un eclipse soltar total EFE/EPA/CJ GUNTHER
Eclipse solar

Observar el comportamiento animal durante los eclipses para entender cómo puede impactar la contaminación lumínica

Ana Tuñas Matilla
A lo largo de los siglos se han observado y descrito cambios de comportamiento en animales durante eclipses solares pero, hasta ahora, esa observación se ha hecho de manera anecdótica, sin que se hayan recogido datos suficientes y comparables que permitan extraer conclusiones con rigor científico y que, entre otras cosas, posibilitarían avanzar en el conocimiento de los efectos de la contaminación lumínica.

Para avanzar en ese conocimiento, se ha puesto en marcha un proyecto de ciencia ciudadana para recabar datos con motivo de los eclipses solares totales que se podrán observar en España el 12 de agosto de 2026 y el 2 de agosto de 2027.

La iniciativa, denominada UMBRA.LAB, ha sido puesta en marcha en el marco del Proyecto Noche Sostenible de la Sociedad Gaditana
de Historia Natural y se llevará a cabo a través de un aplicación desarrollada ad hoc.
A través de la app, ciudadanos y expertos podrán registrar datos sobre el comportamiento de animales antes, durante y después de los eclipses solares, ha explicado a EFE Verde la responsable del proyecto, Keike Mai.
«Un eclipse solar total es el mejor laboratorio que podamos tener, el más grande y el más natural (…) El objetivo es conectar esas observaciones con la contaminación lumínica porque cada animal tiene un comportamiento incorporado por las hormonas que se activan o que se desactivan por el grado de iluminación y/o oscuridad», ha explicado la divulgadora.

Comportamientos regidos por la luz

Durante un eclipse se produce un cambio de luz repentino y a deshora. Si mientras sucede, observamos un cambio de comportamiento en el animal se podrá plantear la hipótesis de que esa conducta está asociada a la variación lumínica, siempre que se compare con
observaciones previas, posteriores y de control.

Por ello, para poder entender bien qué cambia, los participantes deberán recoger datos durante el eclipse, pero también antes y después y en las mismas franjas horarias de días diferentes.

El objetivo final es poder entender cómo afecta la luz y, con ello, avanzar en el conocimiento del impacto de la contaminación lumínica, «algo en lo que aún estamos en pañales», a pesar de que estamos hablando de un principio básico de la vida y a diferencia de lo que sucede con la contaminación atmosférica o por plásticos, o con las emisiones de CO2.

«Necesitamos el día y la noche, luz y oscuridad. Para nuestro organismo, es tan importante tener oscuridad durante la noche, como recibir luz durante el día», ha aseverado la divulgadora.

Difícil de estudiar en un laboratorio

Siendo niño, el padre de una amiga observó que en la fase de oscuridad de un eclipse, las gallinas se fueron al gallinero a media mañana y que volvieron a salir cuando volvió a salir el sol. Como ésta, ha habido muchas observaciones, pero «necesitamos una base de datos y observaciones científicas para tener evidencia comparable», ha aseverado.

Los eclipses solares ofrecen una oportunidad excepcional para observar respuestas inmediatas del comportamiento animal bajo condiciones naturales difíciles de reproducir en un laboratorio, ha apuntado Mai, tras insistir en que el cambio en la intensidad de la luz natural es uno de los principales factores que regulan el comportamiento de la fauna.

Para interpretar correctamente lo que ocurre durante un eclipse, UMBRA.LAB busca recoger también datos en otras fechas y estaciones del año, de forma que sea posible comparar: el comportamiento observado poco antes, durante y después del eclipse, el comportamiento observado otro día en la misma estación y en otra estación a la misma hora solar, y el comportamiento habitual a la hora de la salida y de la puesta del sol.

Este enfoque comparativo es esencial. Solo así se puede valorar si una reacción observada durante un eclipse responde realmente al cambio abrupto de luz o si forma parte del comportamiento habitual del animal en transiciones naturales entre luz y oscuridad.

La APP permite también añadir material complementario, como fotografías, vídeos o audios y recoger información sobre si durante el eclipse se encendió o no luz artificial en el entorno de observación, información clave para comprender mejor hasta qué punto los cambios en la iluminación, naturales o artificiales, influyen en los ritmos biológicos y en la organización de los ecosistemas.

Datos comparables

La finalidad es disponer de observaciones comparables que permitan documentar con mayor solidez científica la relación entre comportamiento animal y cambios de luz/oscuridad. Recoger este tipo de datos en distintos lugares, momentos y condiciones es una tarea que no puede abordarse únicamente desde equipos científicos reducidos, por ello,  la participación ciudadana resulta esencial. La suma de observaciones individuales permite generar una base de datos que de otro modo sería inalcanzable, ha subrayado Mai.
A lo largo de la historia, ha habido mucha gente que ha descrito cómo cambiaba el comportamiento de los animales, pero se trata sólo de observaciones muy anecdóticas, no ha habido un registro sistemático que permita realmente afirmar desde un punto de vista científico cuál es el cambio de comportamiento, de qué especies y en qué condiciones, ha apuntado la astrofísica Montserrat Villar, investigadora del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA)
En base a esas descripciones, está muy claro que hay especies que cambian sus comportamientos, sobre todo llegada la fase de total oscuridad: abejas que vuelven al panal, plancton que sube a menor profundidad, animales nocturnos que abandonan sus refugios para salir a buscar alimento, animales con hábitos diurnos que hacen lo contrario, etc..

Sin precedentes

Sin embargo, hasta la fecha, no se ha hecho ningún estudio que se pueda citar, ha afirmado la investigadora del CSIC, que considera muy interesante comprender el comportamiento animal o las respuestas de las plantas en cualquier circunstancia .

«Se necesitan estudios mucho más amplios», ha afirmado la científica, tras recordar que nuestro organismo, y el de la mayoría de especies, está adaptado al ciclo día/noche y sería interesante ver cómo cambia nuestro reloj biológico cuando ese ciclo tan preciso de 24 horas se rompe de repente.
Entender esos comportamientos, esa adaptación a cambios tan bruscos de las distintas especies animales, sería interesante incluso para diseñar estrategias de protección de especies o cambios que nos estarían afectando y que ahora ignoramos porque no los notamos, mientras que ellos sí lo hacen, ha aseverado la experta. EFE Verde
atm

Pardela cenicienta, apaga la luz para que pueda ver las estrellas y llegar al mar

 

 

 


 

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Ana Tuñas Matilla

Somos Naturaleza, ese es mi lema. Mi objetivo, que no se nos olvide. Somos parte del ecosistema en el que vivimos, no sus dueños. Cuidarlo es cuidar de nosotros mismos. Es nuestra responsabilidad. Mis orígenes están en una aldea de Ourense. Mi contacto con lo rural, unido a mi experiencia en la cobertura de temas de economía o salud, me han permitido entender que todo está conectado.