La pesca de arrastre está considerada como una de las formas de pesca con mayor impacto en los ecosistemas marinos por la degradación que produce de los fondos y, sin embargo, se practica en, al menos, seis áreas marinas protegidas (AMPs) Red Natura 2000, según una investigación llevada a cabo por Oceana, la mayor organización internacional de conservación de los océanos.
El trabajo se ha centrado en seis áreas aprobadas en 2014 y cuyos planes de gestión están pendientes de desarrollo desde 2021: Canal de Menorca, Sistema de Cañones Submarinos de Avilés, Espacio Marino de Alborán, Sur de Almería-Seco de los Olivos, Volcanes de Fango del Golfo de Cádiz y Sistema de Cañones Submarinos Occidentales del Golfo de León.
Resultados
El análisis, basado en datos de Global Fishing Watch, ha permitido identificar más de 51.000 horas de pesca de arrastre aparente en seis espacios marinos teóricamente protegidos de la Red Natura 2000 durante 2025, incluidas 3.456 horas sobre hábitats específicamente mapeados como vulnerables.
Según el estudio, 205 buques realizaron actividad aparente de arrastre en estas áreas durante ese año, afectando espacios que albergan praderas de posidonia, arrecifes, cañones submarinos, corales de aguas frías y otros ecosistemas especialmente sensibles a las perturbaciones físicas provocadas por la pesca de arrastre.
Para Oceana, los datos ponen de manifiesto una grave contradicción entre los compromisos de conservación asumidos por España y la realidad en el mar, ha lamentado la organización.
Papel mojado
En la última década, España ha incrementado en un 25 % la superficie marina bajo alguna figura de protección con el objetivo de impulsar el mantenimiento o la restauración de hábitats y especies vulnerables protegidos por ley.
Sin embargo, recuerdan desde Oceana, la designación de áreas protegidas constituye solo el primer paso y el cumplimiento efectivo de los objetivos de conservación depende de la adopción y aplicación de medidas de gestión adecuadas.
Según la organización, la situación resulta especialmente relevante en el contexto de nueve grandes áreas marinas de la Red Natura 2000, cuya gestión debía desarrollarse y aprobarse en el marco del proyecto LIFE INTEMARES, la mayor iniciativa de conservación marina impulsada en España, con una financiación pública de 50 millones de euros.
La aprobación de los planes de gestión de estas áreas se ha postergado hasta junio 2027 tras la petición de dos prórrogas, lo que implica que sigan sin medidas de gestión y que en ellas se desarrollen actividades que ponen en peligro hábitats y especies protegidas de alto valor ecológico, ha denunciado la organización conservacionista, que considera que esto plantea interrogantes sobre la eficacia real de la protección de las áreas marinas Natura 2000 españolas.
«España no puede presumir de una amplia red de áreas marinas protegidas mientras la mayoría sigue sin gestión. Las seis áreas Natura 2000 analizadas son un claro ejemplo de los fallos en la conservación marina nacional. Sin un manejo efectivo de estas zonas, la protección solo existe sobre el papel», ha criticado el asesor político de Oceana en Europa, Michael Sealey.
Lo que dice la UE
Además, recuerdan, la Comisión Europea ha establecido como prioridad para avanzar en la recuperación de la biodiversidad marina de la Unión restringir o eliminar las artes móviles de contacto con el fondo en áreas marinas protegidas.
Esta llamada, cuenta también con un amplio apoyo científico, según Oceana, que considera fundamental analizar la presencia y la intensidad de la pesca de arrastre en estas áreas protegidas para entender su impacto sobre las especies y hábitats y, en cu caso, establecer zonas de exclusión.
La autorización de la pesca de arrastre en espacios marinos Natura 2000, subraya la organización, es incompatible con el artículo 6 de la Directiva Hábitats, que obliga a los Estados miembros a evitar el deterioro de los hábitats protegidos y las perturbaciones significativas de las especies para las que se han designado estos espacios. Además, no permite planes o proyectos con impactos reconocidos sobre el fondo marino – como la pesca – sin una evaluación de impacto adecuada, ha añadido Oceana.
Según la misma fuente, en el Mediterráneo, la pesca de arrastre aparente detectada dentro de áreas protegidas también contraviene el artículo 4 del Reglamento Mediterráneo que establece medidas para proteger determinados hábitats marinos sensibles. En esencia, prohíbe el uso de determinadas artes de pesca
sobre hábitats con praderas de fanerógamas marinas, arrecifes coralígenos o fondos de maërl.
Piden al Gobierno cumplir y más transparencia
Oceana ha apuntado que el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico les ha asegurado que los planes de gestión del Espacio Marino de Alborán, el Sur de Almería-Seco de los Olivos, el Sistema de Cañones Submarinos Occidentales y del Golfo de León están en fase de tramitación tras haber pasado por consulta pública el pasado mes de junio.
Por ello, reclaman al Gobierno que, como mínimo, estos cuatro planes se aprueben antes de las elecciones generales de noviembre.
La organización ha lamentado también la falta de transparencia de las autoridades pesqueras, pues el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación no facilió datos oficiales de seguimiento de la flota solicitados por Oceana para la elaboración del informe.
Esta negativa, han criticado, dificulta la evaluación independiente de las presiones pesqueras que soportan las áreas protegidas. EFE Verde
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