MADRID, 23/06/2026.- Dos mujeres se protegen del calor en el Parque del Retiro, este martes. La primera ola de calor del verano llevará este martes los termómetros hasta los 44 grados en amplias zonas de España, en el día más extremo del episodio, y antes de un ligero alivio térmico previsto a partir del miércoles. EFE/ Marcos Villaoslada
EFE/ Marcos Villaoslada

ONU: evitar que el calentamiento global en 1,5 ºC se perpetúe exige un recorte urgente de emisiones

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Nairobi.- Ante la previsión de que la temperatura global supere el límite de 1,5 ºC respecto a la era preindustrial en próximos años, se necesitan «recortes urgentes y estrictos» de las emisiones de gases invernadero para minimizar la magnitud y duración de ese rebasamiento y bajar el calentamiento en este siglo, alertó este miércoles el Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA).

En su «Informe sobre la Brecha de Emisiones» de 2026, esta agencia con sede en Nairobi afirma que el escenario de rebasamiento «más bajo posible» supondría que el máximo calentamiento a mediados de siglo alcanzara entre 1,7 y 1,8 ºC y regresara de nuevo a un nivel inferior a los 1,5 ºC para el año 2100.

«El rebasamiento no es una rendición. Todavía podemos mantenerlo lo más pequeño y corto posible y lograr que las temperaturas vuelvan a estar por debajo de los 1,5 ºC para finales de siglo», como establece el Acuerdo de París (2015), afirmó el secretario general de la ONU, António Guterres, en el informe.

La directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen, advirtió de que «cada fracción de grado y cada año adicional de calentamiento por encima de los 1,5 ºC aumentan los impactos y riesgos climáticos, como las inundaciones mortales, las olas de calor y los incendios forestales que han azotado a muchas naciones este año».

Sobrecalentamiento «más bajo posible»

Para lograr el escenario de sobrecalentamiento «más bajo posible» sería necesario reducir las emisiones globales de gases invernadero (GHG, en inglés) en un 18 % para 2030, un 45 % para 2035 y un 69 % para 2040 (en relación a los niveles de 2025).

En cambio, si las políticas actuales se mantienen, el calentamiento podría alcanzar los 2,8 ºC este siglo y aumentar a partir de entonces.
Incluso en un escenario donde se implementen plenamente las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) -documento con las emisiones y políticas previstas por cada país-, el calentamiento se situaría en 2,6 ºC.

Así, respecto a los citados hitos necesarios para limitar al máximo el rebasamiento, solo la plena aplicación de las NDC no bastaría, ya que solo permitiría reducir las GHG en un 5.8 % para 2030 y un 11-15 % para 2035 (también respecto a los niveles de 2025).

«Estos resultados son peores que las proyecciones del año pasado, debido a la retirada de los Estados Unidos del Acuerdo de París y la revisión de las estimaciones de las emisiones históricas», constató la agencia, algo que se agrava porque las nuevas NDC presentadas desde la última edición del informe en 2025 «han tenido un impacto insignificante en esas proyecciones».

Otra condición necesaria para alcanzar el rebasamiento «más bajo posible» es la retirada de la atmósfera y el almacenamiento de manera permanente de 320 gigatoneladas de CO2 este siglo, un volumen que equivale a aproximadamente ocho veces las emisiones globales de 2024.

«Sin embargo, desafíos socioeconómicos y tecnológicos hacen que las probabilidades de lograrlo sean inciertas», lamentó la agencia.

Casos de éxito

De momento, el progreso en la mayoría de ámbitos del primer Balance Global (GST, en inglés) elaborado entre 2021 y 2023 -un mecanismo del Acuerdo de París que evalúa el progreso del mundo- es «insuficiente».

Entre ellos, el informe destacó el uso de combustibles fósiles y la deforestación, así como las emisiones de CO2 de los sistemas energéticos, las emisiones de transporte por carretera y las emisiones distintas a CO2, como las de metano, que han seguido creciendo, se han mantenido o no disminuyen al ritmo necesario.

Pese a este contexto complejo, «se puede conseguir» el retorno al escenario de 1,5 ºC o menos, aseguró el PNUMA, al vincular la introducción o el refuerzo de políticas climáticas con «decenas de cambios estructurales en países desarrollados y en desarrollo» que han permitido una «reducción significativa» de las emisiones.

El informe llegó a esta conclusión con base en más de 220 análisis de políticas públicas -en sectores como la electricidad- y de instrumentos económicos, como los impuestos sobre el carbono.

Otra buena noticia es que, desde la adopción del Acuerdo de París, la capacidad global de electricidad renovable ha crecido tres veces más rápido de lo anticipado.

«Contamos con una gran cantidad de casos de éxito que demuestran que las emisiones se pueden reducir rápidamente. Ahora, corresponde a las naciones implementar urgentemente políticas que impulsen reducciones rápidas, profundas y sostenidas», concluyó Andersen. EFE

lbg/pa/cc

 

 

 


 

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