Julia Rodríguez Alcocer
Madrid.- La cineasta mexicana Otilia Portillo Padua reivindica el valor de los hongos más allá de su utilidad para los seres humanos y defiende el diálogo entre los conocimientos científicos y ancestrales en Hijas del bosque, un documental que explora las conexiones entre los seres vivos a través de dos micólogas indígenas.
«El riesgo es reducir los hongos a meros productos o pensar solamente en cómo nos pueden servir; más bien, buscamos aprender de ellos no solo porque nos puedan ser útiles, sino como seres que viven independientemente de nosotros», ha explicado Portillo a EFE Verde.
La película, de 95 minutos, combina documental, ciencia y elementos especulativos para acercarse al universo de los hongos y mostrar la interdependencia entre las especies. El micelio, la red que constituye la estructura vegetativa de los hongos, sirve como punto de partida para reflexionar sobre la colaboración, la adaptación y la regeneración.
«Los humanos somos parte de un ecosistema y un ecosistema es sí mismo, no somos unidades separadas», ha señalado la directora, que considera que la relación entre los hongos y su entorno invita a cuestionar los modelos basados en el crecimiento ilimitado.
Ciencia y saberes ancestrales
Uno de los ejes del documental es el encuentro entre el conocimiento científico y los saberes transmitidos durante generaciones en las comunidades indígenas. Para Portillo, la separación entre ambos responde a una tradición que ha privilegiado el conocimiento reconocido por las instituciones académicas frente a otras formas de comprender la naturaleza.
«Nuestra intención no es enfrentar un conocimiento contra el otro, sino mostrar cómo pueden dialogar y enriquecerse mutuamente». ha afirmado.
La cineasta también ha advertido de que la desaparición de las lenguas indígenas supone la pérdida de formas particulares de interpretar el mundo. A su juicio, los saberes tradicionales están estrechamente ligados a esas lenguas y a los territorios en los que se han conservado.
La representación de las comunidades fue otro de los aspectos centrales del proyecto. Portillo ha explicado que el equipo trabajó con el consentimiento de las protagonistas, Lis y Juli, y mantuvo un diálogo con ellas y sus comunidades para decidir qué conocimientos podían aparecer en pantalla.
El proceso, ha añadido, se planteó desde la reciprocidad y dio lugar al diseño de una campaña de impacto destinada a visibilizar los conocimientos tradicionales y a las comunidades recolectoras que dependen de los hongos.
Los bosques frente a la explotación
La película también aborda la deforestación y la presión sobre los bosques, amenazas que, según la directora, no se limitan a México, sino que afectan a territorios de distintas partes del mundo, aunque con realidades y consecuencias diferentes.
Portillo vincula esta degradación con la explotación desmedida de los recursos naturales y con la idea de un crecimiento económico ilimitado. Frente a ello, plantea aprender de la capacidad de los hongos para adaptarse y establecer relaciones de interdependencia.
Para trasladar esta mirada a la pantalla, la realizadora combina el documental con herramientas de la literatura especulativa, que permiten representar aquello que no es visible para el ojo humano.
«Al hacer visible aquello que es invisible para el ojo, logramos transformar la mirada y contemplar el mundo que habitamos y compartimos desde otra perspectiva», ha explicado.
La directora espera que la película despierte la curiosidad del público hacia otras formas de vida, tanto humanas como no humanas, y anime a reconsiderar la relación con la naturaleza.
«No podemos perder el mundo por falta de imaginación», ha concluido.
‘Hijas del bosque’, producción mexicana de 2026, clausurará la XII edición de Another Way Film Festival este próximo domingo 25 de octubre, a las 20:00 horas, en Cineteca Madrid.
jra/mnc
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