Portada del libro de Carlos de HIta "Otoño. Estación de Paso". EFE

NATURALEZA LIBRO

“Otoño. Estación de paso”, un libro para “escuchar” la naturaleza en tránsito al invierno

Publicado por: mluquillas 30 de septiembre, 2023 Madrid

Madrid (EFEverde).- Carlos de Hita, especialista en la grabación del sonido de la naturaleza y el paisaje sonoro y guionista de documentales publica ‘Otoño. Estación de paso’, en el que recoge los sonidos de paisajes, bosques y animales que se preparan para el invierno, un periodo de ralentización y receso, pero con mucha vida en el medio natural.

Un doble relato del otoño

El libro de la editorial Anaya Touring, “es un doble relato”, explica a EFE De Hita, en el que es posible, como en algunas de las publicaciones anteriores del autor, leer y a la vez escuchar los sonidos descritos por medio de un código QR.

En este libro De Hita describe paisajes, bosques y fenómenos otoñales “que cualquier observador puede ver, apunta, porque no son cosas extrañas, sino que son fenómenos naturales fáciles de observar, pero desde el punto de vista del que observa con el oído, de quien lo escucha todo”, como lo ha demostrado a lo largo de toda su obra y sus aportaciones en documentales o películas.

Portada del libro de Carlos de HIta “Otoño. Estación de Paso”. EFE

“El sonido es muy sugerente, actúa sobre la memoria, sobre la evocación”, anota, porque se pueden ver muchos árboles, pero no se ven las aves que están ahí.

En cambio, “por medio del oído, se puede saber qué animales hay, cuántos hay, qué están haciendo por medio de sus voces”.

Explica, por ejemplo, en la noche cuando no se ve nada, “el oído te lo cuenta todo, el sonido puede ser inmersivo”, porque cuando se escucha dentro de un paisaje natural, “estás en el centro de la acción, de la escena y el sonido, sobre todo para mí, es muy sugerente”, asegura.

Cuando se escucha una grabación, un sonido, un paisaje, “en tu mente estás viendo ese paisaje, estás reconstruyendo tus recuerdos te están ayudando a reconstruirlo”.

El otoño visto con el oído

Este libro “es el otoño visto con el oído, porque “no es que lo veas por los ojos, pero en tu mente reconstruyes las imágenes de lo que estás escuchando”, señala, “por eso los sonidos son tan eficaces a la hora de transmitir ese tipo de sensaciones”.

El sonido “no nos informa de mucho, pero nos lo sugiere todo”, subraya.

Todos los sonidos en la naturaleza “son extraños, como una lengua extranjera, como cuando canta un zorzal o un ruiseñor, son sonidos que no entendemos, otra cosa es que podamos interpretarlos”, dice De Hita y explica que más bien algunos sonidos “son escasos y tienen, por tanto, un valor simbólico”.

Imagen de uno de los capítulos del libro de Carlos de HIta “Otoño. Estación de Paso”. EFE

 

En otoño, algunos sonidos “son muy representativos”, como los lobos que “aúllan muy poco y lo poco que lo hacen lo hacen ahora en otoño, por eso para mí los aullidos de los lobos que resuenan de noche son sonidos de la naturaleza salvaje”.

Otro sonido “-cada vez menos escaso-” es el maullido de los linces ibéricos en celo, cuenta, que empiezan a maullar a finales del otoño y son sonidos que “cierran” la estación.

A diferencia de la primavera, “en el otoño hay mucho silencio”, pero de vez en cuando se produce un “gran estrépito”, señala, porque llega una banda de grullas, pasa una bandada de gansos o estalla la berrea de los ciervos o pasan fenómenos muy ruidosos, pero “son momentos puntuales dentro de un campo que va hacia el silencio del invierno. Esa sería la clave del otoño”.

Sonidos cada vez más escasos

De Hita fue galardonado en 2016 con el premio Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad, por su trabajo de observación y captación -a lo largo de más de treinta años- de unos sonidos cada vez más escasos, porque “la mayoría de las aves, los insectos, los anfibios van en declive”.

Explica, por ejemplo, que a España, al sur de Europa, llegan todos los otoños, cientos de miles de ánsares comunes, de gansos que vienen de criar en el norte de Europa, cruzan todo el continente y vienen a hibernar a España, a la Península Ibérica, Portugal, y norte de Marruecos, y, sobre todo, a las marismas de Guadalquivir, a Doñana.

Pero ahora los ánsares comunes “se encuentran Doñana seca y tienen que irse”. “Ese es un sonido que va a faltar este este otoño, este invierno en el sur de España.

Porque las voces de los animales no son más que la demostración del estado de la naturaleza, “si está saludable, el concierto será muy rico, si la naturaleza está en crisis, el concierto de las aves, de los animales será muy pobre y eso está sucediendo”.

La mayoría de las aves acuáticas, gansos, patos, livícolas que vienen a España a invernar se encuentran con que sus lagunas, sus marismas, sus ríos, sus albuferas están secas o contaminados. Entonces ese silencio, la ausencia de agua, lo que impone es el silencio, no el griterío de las aves”.

Doñana, “un desastre sin paliativos”

La falta de sonidos no es más que la prueba de que hay una crisis, una falta de biodiversidad, y “lo de Doñana es un desastre sin paliativos, porque es verdad que depende de que llueva, pero Doñana tenía, aparte del agua de lluvia, una serie de lagunas que eran como ahorros de agua, y esos puntos a los animales les servían de refugio”.

“Eso es lo que han secado los pozos ilegales y los legales, y eso es lo que no podemos consentir que siga sucediendo”, asevera De Hita. EFEverde

 

 


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