Lisboa.- El Gobierno de Portugal ha puesto un marcha un programa de acción para la recuperación ecológica de los ríos con el objetivo de impulsar su conservación y prevenir las inundaciones en zonas urbanas y que, entre otras medidas, contema la retirada de barreras fluviales.
El programa se desarrollará entre 2026 y 2030, según el presidente de la Agencia Portuguesa de Medio Ambiente, José Pimenta Machado, que ha detallado que hay 63 áreas con «riesgo significativo» de inundación en las que viven más de 100.000 personas.
La iniciativa, que se enmarca en el Programa de Acción para la Recuperación Ecológica de Ríos y Riveras (PRO-Rios), permitirá realizar más de 80 intervenciones y abarcar más de 1.000 kilómetros de vías fluviales, que se suman a las más de 195 efectuadas entre 2017 y 2025, que han cubierto cerca de 2.100 kilómetros.
Los proyectos se dividen en cinco ejes de intervención, que incluyen renaturalizar lechos y orillas de los cursos de agua, retirar barreras para promover la continuidad fluvial, controlar y erradicar las especies exóticas invasoras, promover la proximidad al río, y reforzar el conocimiento y monitorización de los sistemas de aguas fluviales.
Prepararse para el cambio climático
Durante la presentación en Lisboa, la ministra de Medio Ambiente y Energía de Portugal, Maria da Graça Carvalho, resaltó que se trata de un plan de acción que pretende cuidar los ríos y la biodiversidad, además de prepararse para el cambio climático.
«Nosotros, como nuestra vecina España, tenemos un gran riesgo frente al cambio climático y necesitamos, aparte de disminuir las emisiones, adaptarnos y reducir los efectos del cambio climático. Uno de los grandes efectos en Portugal son las inundaciones», expuso.
Para la recuperación de ríos, Carvalho explicó que Portugal va a tener a su disposición 187 millones de euros de aquí a 2029, que incluyen fondos europeos.
Tras la rueda de prensa, la ministra declaró a los periodistas que en estos momentos actúan «con prioridad» en Lisboa y la vecina Oeiras, así como en Faro y Albufeira, en el sur del país. EFEverde
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