Praderas de posidonia en los alrededores de Formentera. Manu San Félix

Praderas y marismas retienen el 25 % de emisiones anuales de CO₂ de la península ibérica

Barcelona. Las praderas marinas y marismas costeras de España y Portugal almacenan unos 95 millones de toneladas de CO₂, una cantidad equivalente a cerca del 25 % de las emisiones anuales conjuntas de ambos países en 2022, según un estudio liderado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Publicada en la revista ‘Marine Pollution Bulletin’, la investigación concluye que la conservación de estos ecosistemas debería ser prioritaria en las estrategias climáticas, tanto para evitar que el carbono vuelva a la atmósfera como para mantener su función como sumideros activos.

El trabajo, impulsado por el Grupo Español de Expertos en Ecosistemas de Carbono Azul (G3ECA) y coordinado desde el Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB-CSIC), constituye el primer inventario conjunto del carbono almacenado en praderas marinas y marismas de España y Portugal, incluidos los territorios insulares españoles.Con hasta 1.976 kilómetros cuadrados de ecosistemas costeros analizados, contabiliza tanto el carbono retenido en la vegetación como el acumulado en los sedimentos marinos y costeros, donde puede permanecer almacenado durante siglos.

«Este trabajo permite evaluar por primera vez de forma conjunta el papel climático de estos ecosistemas en España y Portugal y pone de relieve la urgencia de reforzar su conservación y restauración», destacan los autores principales del estudio, Nerea Piñeiro-Juncal y Miguel Ángel Mateo.

Según los resultados obtenidos, estos ecosistemas continúan aumentando sus reservas de carbono a un ritmo medio de 0,15 millones de toneladas de CO₂ al año.

Los investigadores estiman que la pérdida de superficie registrada durante el último siglo podría haber liberado entre 11 y 27 millones de toneladas de CO₂ y alertan de que, si continúa el deterioro, podrían emitirse entre 1,3 y 5,6 millones de toneladas adicionales en los próximos 30 años.

Entre los ecosistemas analizados destacan las praderas de Posidonia oceánica, especie endémica del Mediterráneo capaz de almacenar grandes cantidades de carbono durante milenios y cuya recuperación resulta especialmente lenta cuando se degrada. EFE

dic/mg

 

 

 

 


 

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