Estos galardones se entregan cada dos años y desde 2010 incluyen un ciclo específico para «Laureados Jóvenes» de entre 18 y 30 años, que se intercala con el certamen clásico y en el que en cada edición suele haber algún proyecto relacionado con el medio ambiente.
Desde la puesta en marcha de estos reconocimientos y el primer proyecto medioambiental, encabezado por Kenneth Lee Marten en 1978 para salvar a los animales en peligro de extinción, se han ido sucediendo hasta 45 iniciativas en favor de la protección de la biodiversidad, de la conciencia ecológica o de potenciar los recursos naturales que ofrece el planeta.
Sólo uno de estos premios ha recaído, hasta ahora, en un español, Mario Robles, en 1996 por un proyecto de reforestación educativa impulsado por una red de voluntarios en varias provincias de España.
Con esta iniciativa se organizaron jornadas de reforestación con escuelas, universidades, colectivos de jubilados y diversas asociaciones en las que se consiguieron plantar más de 100.000 árboles en España y otros 600.000 árboles en otras partes del mundo.
“A todo el mundo le atrae plantar árboles: a los niños les parece divertido, a los mayores les entretiene…, pero yo quería aportar una visión educativa para que la gente supiera cómo plantar árboles y además cuidarlos”, ha explicado a EFE Mario Robles.
Este emprendedor ha indicado que su proyecto conseguía por una parte, repoblar varias hectáreas de masa forestal, y por otra, “la educación aumenta la consideración hacia el árbol y eso al bosque siempre le va a venir bien”.
Pero no se trata del único programa de educación ambiental, ya que la mexicana Maritza Morales fue premiada en 2012 por un proyecto de educación dirigido a jóvenes de su país en el que les formaba sobre el uso sostenible de los recursos hídricos.
Por otra parte, la británica Karina Atkinson fue laureada, también en el año 2012, por convertir una reserva biológica de Paraguay en un centro de conservación y turismo ecológico.
Además, existen otros sistemas premiados en relación a la conservación de los espacios naturales y seres vivos.
Por ejemplo, el ruso Sergei Bereznuk fue distinguido en 2012 por su campaña de protección del tigre de Amur en Siberia, y el indio Arun Krishnamurthy obtuvo también una mención por un proyecto de restauración enfocado en doce lagos contaminados en La India.
En el apartado del reciclaje, destaca el trabajo de la filipina Reese Fernandez-Ruiz con su iniciativa de reutilizar los materiales encontrados en los vertederos del barrio de Poyates, una de las zonas más pobres de Manila (Filipinas), como recurso económico para las madres de las familias más desfavorecidas.
El último premiado en la categoría medioambiental ha sido el ruandés Olivier Nsensgimana, quien recibió un galardón el pasado junio por su programa de defensa de la grulla coronada gris, un ave que habita en las sabanas de África y que en su país está amenazada por la caza furtiva y la invasión de su hábitat.
Desde su fundación, los Premios Rolex a la Iniciativa han reconocido a 130 emprendedores pioneros en la categoría de medio ambiente y también en otras áreas como ciencia y salud, exploración y descubrimiento, tecnología aplicada y patrimonio cultural. EFEverde.




