



Estas instalaciones están destinadas a la recogida y gestión de residuos especiales, ya sea por su peligrosidad, su potencial contaminante o bien por su tamaño y material, que necesitan de un tratamiento más complejo para su adecuado reciclaje.
En cuanto a los puntos limpios, podemos distinguir dos variedades: fijos y móviles, de modo que este servicio no sólo pueda abarcar una mayor superficie, sino que también resulte más accesible para el usuario.
Entre los desechos que podemos depositar en estos puntos encontramos residuos peligrosos, residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), sin olvidar aquellos derivados de las actividades cotidianas, como son restos de poda, discos de música o cápsulas de café.





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