Personas disfrazadas con máscaras del presidente de Estados Unidos, Donald Trump (d) y del presidente de Argentina, Javier Milei (i), participan en una protesta organizada por la ONG Oxfam en la COP30. EFE/ Andre Borges
REDUCCIÓN EMISIONES

Reducir las emisiones, un reto posible sin Estados Unidos si se suman otros inesperados aliados

Mari Navas

Madrid, 27 ene (EFE).- En un contexto de cifras récord tanto en temperatura del planeta como de emisiones, el mundo celebra este miércoles 28 de enero el Día Mundial de la Reducción de Emisiones de CO2 y lo hace sin contar entre sus aliados con el mayor responsable histórico del cambio climático (Estados Unidos), pero con otros inesperados hasta hace poco, como es el caso de China.

Fue una de las primeras medidas que el Donald Trump firmó cuando llegó a la Casa Blanca y ya se ha consumado: Estados Unidos no forma parte del Acuerdo de París, cuya meta principal es limitar el aumento de la temperatura por debajo de los dos grados si se compara con el nivel preindustrial -a poder ser menos de 1,5 grados-.

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Para lograrlo, los 195 países que lo ratificaron se comprometen a reducir paulatinamente sus emisiones de gases de efecto invernadero con la presentación de los conocidos como los NDC, los planes en los que se marcan ellos mismos los objetivos de recorte.

Un grupo en el que ya no está Estados Unidos. Al igual que durante el primer mandato de Donald Trump, el país ha dado nuevos pasos atrás en la lucha contra el cambio climático y la reducción de emisiones y lo ha hecho tan solo un día antes de que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) conmemore una jornada de concienciación sobre sus impactos.

Un aliado que se va

«Que uno de los principales emisores y la principal potencia militar y económica del mundo no quiera participar de los acuerdos multilaterales por el clima es una muy mala noticia», ha afirmado a EFEverde el experto en cambio climático y profesor de la Universidad Pompeu Fabra, Didac Amat i Puigsech.

Y es una mala noticia, según explica, por dos elementos. En primer lugar, porque una parte de las emisiones se quedan fuera de la regulación internacional y por lo tanto, de los esfuerzos que hacen todos los países por limitarlas y, en segundo, porque se desprestigia un elemento que es fundamental para garantizar «nuestro sistema socioeconómico, biológicos y, evidentemente, nuestros ecosistemas».

A ello, el responsable de la campaña contra el cambio climático de Greenpeace, Pedro Zorrilla, suma otro factor: que, hasta ahora, Estados Unidos aportaba «una parte importante» de los fondos internacionales para que otros países pudieran reducir sus emisiones.

¿Reducir las emisiones sin EE.UU.?

Pese a la salida de EE.UU. del Acuerdo de París, Zorrilla considera que sí que se pueden reducir las emisiones de CO2 a nivel global: «Si China, sobre todo; pero también Europa, que sigue teniendo un peso importante; la India o Indonesia, por ejemplo; o Canadá y Australia y el Reino Unido redujesen sus emisiones, sí que se podrían reducir las globales».

También confía en que el resto de gobiernos locales y regionales de EE.UU., las empresas y los ciudadanos «ganen la mano al amor por los combustibles fósiles» de Donald Trump, aunque da por hecho que, al menos, el país va a ralentizar la reducción de las emisiones que estaba protagonizando en los últimos años.

En la actualidad, China es el primer emisor de gases de efecto invernadero, con el 30 %; seguido por Estados Unidos (11 %), India (8 %) y la Unión Europea (6 %). No obstante, el país norteamericano es el máximo responsable histórico, con el 20 % del total que llegó a la atmósfera entre 1850 y 2022.

China, un aliado inesperado

El paso atrás de Estados Unidos, con un presidente que ataca cada vez que puede al cambio climático y a los científicos, no ha sido seguido por ningún otro de los firmantes del Acuerdo de París y choca, además, con la actitud de China en los últimos meses.

China da un paso al frente y se compromete por primera vez a reducir sus emisiones de CO2

El país asiático se comprometió por primera vez el pasado septiembre a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero entre un 7 y un 10 % respecto al nivel máximo alcanzado y a impulsar el uso de energías renovables.

A ello se suma que, en la COP30, hubo 82 países que sí dijeron estar dispuestos a trabajar en un plan de abandono de los combustibles fósiles y que durante este año se reunirán para avanzar en este ámbito, según recuerda Zorrilla.

Las emisiones, en máximos

Y mientras el contexto geopolítico cambia y los actores entran y salen, lo que permanece inalterable es el crecimiento de las emisiones.

Según el último informe de Global Carbon Project, presentado en noviembre de 2025, las emisiones de CO2 procedentes del uso de combustibles fósiles alcanzaran en 2025 un nuevo máximo, al aumentar un 1,1 % con respecto a 2024, hasta los 38.100 millones de toneladas.

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En esta línea, Copernicus afirmaba el pasado octubre que los niveles de CO2 en la atmósfera continuaron aumentando en 2024, «sin signos de desaceleración», con un promedio global que alcanzó las 423,9 partes por millón. Además, el sistema europeo destacaba entonces que las tasas de crecimiento de CO2 se aceleraron «significativamente» como respuesta directa al aumento de las emisiones humanas.

Según Zorrilla, si China y la India empiezan a reducir las emisiones, se podría llegar al pico máximo, pero recuerda que los estudios científicos hablan que habría que reducirlas «a un ritmo superrápido» y ahí es donde está el problema.

Las emisiones de dióxido de carbono son responsables del calentamiento de la tierra por lo que tampoco es de extrañar que los últimos 11 años sean los más cálidos desde que hay registros, con 2025 como el tercero.

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