Declarado Monumento Natural por la Junta de Andalucía en el 2003, este ejemplar de pino piñonero de grandes dimensiones se ubica sobre el sistema de dunas fósiles del Asperillo, a la entrada del Parador de Mazagón, una de las instalaciones que se ha visto afectadas por las llamas.
A escasos metros de donde se erige, tanto en la zona de la piscina y otros espacios exteriores del Parador como en la superficie arbolada que lo rodea, pueden verse los efectos del incendio.
Sin embargo, este ejemplar puede seguir contemplándose tal y como era el sábado por la mañana, sin aparentemente daño alguno, y dispuesto a seguir siendo testigo del devenir de esta zona por otros cientos de años más, si así se lo permiten.
Este pino centenario del parador llama la atención por poseer un tronco retorcido y por sus ramas que se extienden en horizontal dándole aspecto y porte rastrero, dos cualidades que son poco habituales en esta especie que suele ser de altura considerable y presentar una copa en forma de parasol.
Se ha convertido en una de las reliquias de las repoblaciones llevadas a cabo en toda la Comarca de Doñana desde 1730, siendo, por tanto un fiel testigo de las transformaciones que el hombre ha realizado en estos entornos y que han modificado drásticamente la fisonomía del paisaje a lo largo del tiempo. Efeverde




