El alga «Rugulopteryx okamurae», conocida como alga asiática, ha invadido en poco más de diez años todo el litoral español, con la única excepción de las Baleares, donde aún no existe registro oficial de su presencia, aunque ya se ha observado entre arribazones de posidonia, según el Ministerio para la Transición Ecológica, que reclama cooperación a las autonomías para frenar a una especie, hoy por hoy, imposible de erradicar.
Originaria de las costas asiáticas del Pacífico norte e incluida desde 2022 en el Catálogo de Especies Exóticas Invasoras, se detectó por primera vez en aguas españolas en el Estrecho de Gibraltar en 2015 y, desde entonces, se ha ido extendiendo hasta alcanzar todas las comunidades y ciudades autónomas costeras, salvo Baleares.
En el mar Cantábrico está presente, al menos, desde 2023, cuando fue detectada en las inmediaciones de los principales puertos, como Bilbao y Santander.
Los expertos considera que este alga, detectada en Europa en 2002, viajó hasta las costas de Viejo Continente en el agua de lastre de los barcos.
Imposible de erradicar
A partir de mayo y junio, el ciclo vital de Rugulopteryx okamurae provoca un incremento masivo de propágulos y fragmentos que terminan acumulándose en playas, puertos y zonas costeras coincidiendo con la temporada de mayor actividad pesquera y turística, lo que genera importantes afecciones, ha subrayado el Ministerio en un comunicado.
«El conocimiento científico disponible, no permite plantear una erradicación generalizada de la especie, por lo que la respuesta pasa por la cooperación entre administraciones para contener su expansión y minimizar sus impactos ambientales, sociales y económicos», según la misma fuente.
Entre las medidas impulsadas desde el Ejecutivo central para frenar la expansión del alga asiática figura la estrategia para gestionar su invasión y la elaboración de una guía para facilitar a las comunidades autónomas la redacción de sus Planes de Gestión de Biomasa (PGB).
Valorización, una herramienta de gestión en el aire
La estrategia establece que la utilización o valorización de la biomasa de Rugulopteryx okamurae solo podrá autorizarse cuando esta haya sido retirada de playas o de la línea de costa en el marco de un Plan de Gestión de Biomasa, cuya elaboración y aprobación, recuerda el Ministerio, corresponde exclusivamente a las autonomías.
En consecuencia, mientras una comunidad autónoma no disponga de un PGB aprobado el Ministerio para la Transición Ecológica no puede emitir autorizaciones para proyectos de utilización o valorización de la biomasa del alga invasora, aunque sí puede dar luz verde a proyectos de investigación.
Hasta la fecha, sólo han aprobado estos planes Andalucía, Galicia y Melilla, según la misma fuente, que subraya que sin su aprobación no es posible autorizar proyectos orientados a la utilización o valorización del alga, por lo que la respuesta frente a la especie permanece limitada en aquellos territorios que aún carecen de ellos.
Recientemente, el Gobierno de Cantabria (PP) avanzó su intención de reclamar por vía judicial el coste de la retirada del alga asiática de sus playas, de las que el año pasado se retiraron 7.000 toneladas. EFE Verde
atm
Un proyecto europeo monitorizará el alga invasora en las costas de Andalucia y Algarve




