La eclosión está prevista para julio y se trata de una especie que se encuentra en estado de conservación vulnerable.
La hembra mide casi tres metros de largo y pesa 20 kilos y el hecho de poner huevos demuestra que los animales disponen de niveles de bienestar «óptimos y adecuados», según los cuidadores, lo que favorece su reproducción.
La madre permanecerá ahora enrollada sin moverse durante los dos meses de gestación para incubar los huevos, ofrecer protección y mantener la temperatura en los valores adecuados.
Las pitones pueden modificar el sexo de sus crías variando la temperatura durante el período de incubación. EFEverde
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