Los tres ejemplares nacieron en la playa Llarga de Tarragona en el año 2014 en una puesta de 64 huevos y las crías que no entraron al mar por su propio pie fueron trasladadas al centro de recuperación de animales marinos.
«Son como bebés prematuros», ha dicho Aida Tarragó, bióloga de la Red de Rescate de Fauna Marina de la Generalitat.
A los tres ejemplares se les ha cuidado durante dos años con alimentación especial e incluso acupuntura, hasta que han estado a punto para ser devueltos al mar.

Emisores vía satélite
Se ha equipado a dos de las tortugas con emisores vía satélite para hacer su seguimiento, conocer su ruta al mar y así ampliar el conocimiento sobre la biología de esta especie.
Una vecina de Tarragona avisó a los Agentes Rurales en el 2014 de la presencia de las tortugas recién nacidas y la Red de Rescate de Fauna Marina pudo rescatar 12 ejemplares vivos, pero en estado muy crítico.

Después de una primera estancia en la Estación Biológica de Canal Vell, en el Parque Natural del Delta del Ebro, tres ejemplares salieron adelante y fueron trasladados a las instalaciones de la Fundación para la Conservación y Recuperación de animales Marinos (CRAM).
La secretaria de Medio Ambiente y Sostenibilidad, Marta Subirà, aseguró que el hecho de que tres tortugas prosperaran «es un éxito porque es una especie muy delicada y muy débil».
Prospera uno de cada cien huevos
De hecho, en circunstancias naturales «solo prospera uno de cada 100 huevos«, explicó.
Las tortugas, que nacieron con poco más de 5 centímetros y 25 gramos, miden ahora entre 25 y 29 centímetros y pesan entre 3 y 4,5 kilos.
A partir de la puesta de huevos, Tarragona cuenta con una red de voluntarios que están atentos por si aparecen más nidos y hoy han formado una hilera adentrada en el mar para proteger la suelta de las tres tortugas. Efeverde





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