La exposición, compuesta por 47 obras y 16 cartas del artista e instalada en el Palacio Real de Milán hasta el próximo 8 de marzo, muestra el interés del pintor por los ciclos de la tierra y de la vida del hombre, una temática que influyó toda su poética.
«Van Gogh no era feliz en la ciudad, necesitaba estar siempre en contacto con el campo», explicó a Efe la comisaria de la muestra, Kathleen Adler, para resaltar el gran vínculo entre el creador y la tierra.
Desde los primeros diseños en los que Van Gogh desarrolla la técnica hasta las grandes explosiones de color, de los retratos a las naturalezas muertas, el holandés refleja siempre la rústica sencillez que había observado en la vida del campo.
«Desde su infancia, Van Gogh estudió la naturaleza con gran interés y siempre tuvo una conexión muy especial con ella», señaló Adler.
Uno de los principales éxitos del artista es conseguir que, a lo largo de las seis secciones que componen la exhibición, el visitante pueda observar y hacer suya la vida y la fatiga del campo a través de sus dibujos. EFEVerde




