La consejera de Presidencia, María José Beaumont, ha señalado en conferencia de prensa que son nueve las alegaciones del Gobierno foral contra la reapertura de Garoña, entre ellas las posibles consecuencias que un accidente tendrían por su proximidad para la Ribera del Ebro de Navarra, para una zona «densamente poblada y con una actividad agraria muy importante».
Otras alegaciones, ha señalado, se refieren a la antigüedad de Garoña, el marco normativo vigente, el recorrido que ha tenido la explotación desde 1970, el «cierre unilateral» decidido por Nuclenor en 2012 y la posterior petición de reapertura «sin interés público alguno» sino por «intereses económicos particulares».
En este sentido, el Gobierno de Navarra recuerda en sus alegaciones que Garoña ha sufrido «serios problemas estructurales que han devenido en diferentes accidentes», que su reactor es gemelo del nº1 de la accidentada central de Fukushima, y la demanda eléctrica no se ha visto perjudicada durante su cierre.
Antes de presentar estas alegaciones, el Ejecutivo foral ya decidió en enero de 2016 requerir al Ministerio de Industria para que no autorizara la reapertura de Garoña y dos meses después, en marzo, al no obtener respuesta, ha dicho la consejera, pidió su personación como interesado en el procedimiento.
Esta segunda medida si fue atendida y el pasado 12 de julio el Gobierno de Navarra recibió una notificación para que en 10 días presentara las alegaciones, paso que se ha dado hoy.
María José Beaumont ha señalado que desconoce el contenido pero sabe que van en la misma dirección las alegaciones que también han presentado los gobiernos vasco y riojano, así como la diputación de Álava. Efeverde




