Un buitre sobrevuela este martes una de las zonas arrasadas por el incendio de Burgohondo en el Parque Natural del Valle de Iruelas. EFE/ Raúl Sanchidrián
INCENDIOS FORESTALES

Las otras víctimas de los incendios: así compromete la recurrencia del fuego la vida de los animales

Mari Navas

Madrid.- Los incendios forestales comprometen simultáneamente la salud, el entorno, la nutrición, el comportamiento y el estado mental de los animales, en un momento en el que los expertos ponen el foco en la recurrencia del fuego y recuerdan que, más allá de la destrucción, las llamas también crean nuevos hábitats.

Es una de las imágenes que ha dejado el incendio de Ávila: buitres negros, que han sobrevivido al mayor fuego de la historia de España, recorren el cielo en «vuelos caóticos» ante la desaparición de su hábitat. Un comportamiento que muestra a la perfección lo que sufren las especies cuando las llamas llegan a su ecosistema.

Según explica a EFE Verde el técnico de SEO/BirdLife Jorge Orueta, las aves son «seguramente las más privilegiadas» ante un incendio, ya que pueden desplazarse volando, mientras que «lo llevan peor» los anfibios, reptiles y los pequeños mamíferos, además de los invertebrados, que tienen una capacidad de supervivencia mínima.

El experto pone ejemplos de las diferentes técnicas de supervivencia que utilizan los animales para sobrevivir, como huir -en el caso de las aves-, refugiarse en el subsuelo o en las pequeñas islas que pueden quedar sin quemar, aunque si el fuego es realmente intenso, «el calor y el humo los puede matar».

Un animal muerto por el incendio que afectó a la localidad de A Caridade en 2025. EFE/Brais Lorenzo

«La fauna huele el incendio, la fauna tiene despertados sus sentidos, detectan que hay peligro y se esconden o huyen. Obviamente habrá fauna que no podría huir, especialmente los pequeños», añade el investigador de biodiversidad de la Universidad de Barcelona (UB) Roger Puig-Gironès.

Sin hábitat ni alimento

Más allá de la mortalidad directa, los fuegos afectan «a la calidad del hábitat, los recursos alimentarios, la salud, el comportamiento y las experiencias psicológicas a corto, medio y largo plazo» de los animales, según explica la responsable técnica del Comité de Expertas y Expertos sobre el Cambio Climático de Cataluña y científica de CREAF, Melodia Tamayo.

Los incendios destruyen el entorno y el medio físico en el que viven y afectan a la alimentación, ya que los pastos, el agua, las semillas y las presas se vuelven «limitados, de menor calidad, o de difícil acceso», continúa la experta.

En cualquier caso, tanto Orueta como Puig-Gironès recuerdan que el fuego crea nuevos hábitats y eso puede beneficiar, por ejemplo, a especies que dependen de zonas de matorrales más abiertos, que pueden instalarse en el lugar mucho después del incendio.

Procesos ecológicos naturales

«Tanto la vegetación como la fauna que tenemos en nuestros paisajes ha evolucionado conviviendo con el fuego», asegura Puig-Gironès, quien considera que, pese a que la imagen de destrucción de los incendios «existe y es real», hay que cambiar la idea de que las llamas son un elemento extraño en los paisajes mediterráneos.

Para él, el problema no es tanto que haya incendios, algo para lo que los animales están adaptados, sino la recurrencia de los mismos, es decir, cuánto tiempo pasa antes del siguiente: «Y esto es lo que está cambiando. Pero no solo aquí, sino a nivel mundial».

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«Cuando el fuego aparece con una frecuencia que sería la adecuada -la recurrencia de este ecosistema-, las poblaciones tienen el tiempo para recuperar y reconquistar el territorio. Cuando no hay este tiempo, lo que estamos haciendo es perder biodiversidad. Estamos perdiendo especies en estas zonas porque no tienen el tiempo para llegar y, por lo tanto, reconquistar el territorio», asegura.

En esta línea, Tamayo afirma que los cambios recientes «en frecuencia e intensidad» superan los regímenes históricos de incendios, lo que expone a los animales «a condiciones ambientales sin precedentes».

A ello Orueta suma otro problema: la reducción de los ecosistemas mediterráneos, lo que provoca que la fauna no se pueda mover libremente y, en caso de incendios, muchos de ellos ardan en carreteras o se queden atrapados en infraestructuras humanas, entre otros.

La ganadería, también afectada

Realidad distinta es la que viven las mascotas o el ganado, para los que el incendio supone «mucho estrés en el momento», pero que, «si les das de comer», recuperan la normalidad una vez que pasan las llamas, según explica el secretario de ganadería de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), José Ramón González.

Este ganadero de vacuno de carne en extensivo sabe bien de lo que habla, ya que el año pasado se vio afectado por los incendios en la provincia de Ourense, lo que les obligó a alimentar al ganado con forraje propio comprado y pienso al desaparecer el pasto.

«Y esto son pérdidas», resume, antes de explicar que en su caso no tuvieron problema para alimentar a los animales en ningún momento, aunque reconoce que eso «depende del razonamiento que tengan las autoridades en cuestión».

Unas vacas descansan en la tierra quemada de Fresnedillas de la Oliva. EFE/ Rodrigo Jiménez

Para él, la solución es clara y pasa por la prevención: «Y en esa prevención es fundamental colocar ganadería extensiva y agricultura que corte la continuidad del monte».

Una idea que también comparte con Puig-Gironès, quien apuesta por favorecer paisajes más diversos, «donde conviva el bosque, el bosque joven, el bosque maduro, los matorrales, los cultivos, los pastos y la ganadería».

«En definitiva, la solución es reducir la continuidad del combustible para evitar que cuando ocurran, porque van a ocurrir, estos grandes incendios no afecten tantas hectáreas y sean más controlados», asegura. EFE Verde

mnc

 


 

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Mari Navas

Malagueña. Graduada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Rey Juan Carlos. Redactora de información medioambiental en EFEverde. Antes pasé por el departamento de Economía y fui corresponsal en Frankfurt (Alemania) para la Agencia EFE. También he trabajado para El Mundo, las webs de Informativos Telecinco y Noticias Cuatro y la revista Lecturas.