De una especie,
decimos que es endémica, cuando es propia de un lugar de forma natural,
y este barbo gitano o andaluz
es endémico de las cuencas del sur peninsular.
Casi siempre nada más cerca del fondo que de la superficie,
pudiendo llegar a medir el barbo andaluz más de medio metro de largo,
siendo muy característicos los barbillones sensoriales en la mandíbula superior.
Con las sequías del verano
se ven de pronto aglomerados en las pozas
hasta que regresan las lluvias y salen a nadar como si, el agua, abriera una jaula.
A un río, los peces que más le gustan, son los suyos.
Cedente: Fundación AQUAE
TEXTO Y LOCUCIÓN: Mónica Fernández-Aceytuno
IMÁGENES: NaturaHD films






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