Imagen de archivo de un terreno agrícola afectado por la sequía provocada por El Niño EFE/EPA/MAST IRHAM

BBVA y Lobelia Earth desarrollan una herramienta para anticipar los efectos de El Niño y reducir riesgos

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BBVA Risk está desarrollando junto a la compañía de cuantificación de riesgos climáticos Lobelia Earth una herramienta para predecir los posibles impactos de El Niño en la cartera de clientes agrarios de la entidad en Perú, Colombia y Argentina. El objetivo a futuro es poder compartir los datos con ellos para que puedan anticiparse y tomar decisiones de cultivo con las que paliar los efectos de este fenómeno natural o, incluso, beneficiarse de ellos.

El Niño es un fenómeno climático natural que se repite cíclicamente por el calentamiento del agua del Pacífico y que es capaz de modificar patrones de lluvia, viento y temperatura a escala global. En esta ocasión, ha sido calificado de «fuerte» y se prevé que pueda prolongarse hasta 2027.

Lluvias y temperaturas

«Entendimos que tenemos la necesidad de saber en qué medida el fenómeno va a ser uno de los más severo y cómo puede impactar en nuestra cartera en Perú, Colombia y Argentina», países en los que el banco presenta una mayor exposición a El Niño, ha explicado a EFE Verde el responsable de Riesgos Climáticos y de Sostenibilidad de BBVA, Antonio Blanco.

El objetivo, poder proyectar con meses de antelación las anomalías de precipitaciones y temparaturas que provocará y hacerlo con una gran granularidad, es decir, con una elevada resolución geográfica, de forma que puedan cruzar las previsiones con la localización de la actividad de sus clientes y ver en qué medida su cartera se puede ver más afectada.

Anticipar los riesgos relacionados con El Niño requiere gran granulidad geográfica (con Lobelia trabajan a escala 25×25 kilómetros) porque se trata de un fenómeno que provoca impactos muy diferentes en función de cada zona, incluso dentro de un mismo país.

Así, por ejemplo, en Argentina suele provocar un aumento de precipitaciones, especialmente en las Pampas y Mesopotamias, mientras que en Colombia, el patrón es prácticamente el inverso, con descensos de entre el 20 y el 50 % de las lluvias en distintas regiones. En Perú, el impacto depende especialmente de la zona del Pacífico en la que se produzca el calentamiento y del momento del año, según el histórico que maneja BBVA.

Diagnosticar vulnerabilidades para poder actuar

Para Blanco, «es importante saber dónde y cuándo se van a producir anomalías, sobre todo para un sector como el agro», en el que cada cultivo pasa por distintas fases que, a su vez, se ven muy afectadas por los fenómenos meteorológicos adversos.

«Los bancos tenemos el mandato de integrar riesgos climáticos y ambientales en nuestra cartera. BBVA ya tiene un esquema de gestión de El Niño, lo que hacemos ahora es aportar a los equipos locales de evaluación de riesgo una información más granular y basada en ciencia con la que poder identificar qué parte de la cartera puede ser más vulnerable».

Identificar vulnerabilidades permite activar palancas de gestión de riesgo, como, por ejemplo, la recalendarización de préstamos, ha destacado Blanco.

Una vez comprrobada la robustez de la herramienta y sus predicciones, el objetivo es poder compartir los datos con sus clientes y establecer sistemas de alerta temprana, ha explicado el ejecutivo.

Vincular la previsión climática con decisiones concretas de riego, cosecha, manejo del cultivo, cadena de frío o logística, ayudará a mitigar la severidad de potenciales impactos y, por ende, del riesgo para la entidad bancaria. EFE Verde

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Ana Tuñas Matilla

Somos Naturaleza, ese es mi lema. Mi objetivo, que no se nos olvide. Somos parte del ecosistema en el que vivimos, no sus dueños. Cuidarlo es cuidar de nosotros mismos. Es nuestra responsabilidad. Mis orígenes están en una aldea de Ourense. Mi contacto con lo rural, unido a mi experiencia en la cobertura de temas de economía o salud, me han permitido entender que todo está conectado.