Pablo Vidarte, fundador de la biotecnológica BIOO. Imagen cedida por BIOO

NATURALEZA BIOTECNOLOGÍA

BIOO, la historia de un sueño, generar energía con tierra, hecho realidad

Publicado por: efeverde 23 de mayo, 2022 Madrid

Ana Tuñas Matilla .- Unir naturaleza y tecnología para transformar el mundo y, por ejemplo, generar energía con tierra o hacer de las plantas interruptores es el objetivo de BIOO, una biotecnológica española que nació tras un sueño que tuvo su fundador, Pablo Vidarte.

"Soñé que estaba en una ciudad que, claramente, no era de este mundo, con una arquitectura increíble que nunca había visto. Uno de los seres que allí vivía me llevó al valle que había a los pies de la ciudad y levantó un trozo de suelo. Entonces vi que debajo de los cultivos había cables y que producían energía con la naturaleza", ha explicado a Efe Vidarte.

Ese sueño dio origen hace siete años a BIOO, que busca unir naturaleza y tecnología para transformar el mundo. "El objetivo no es vivir sin tecnología, sino todo lo contrario, usarla para alinearnos con la naturaleza y hacer algo más grande con aquello que necesitamos para vivir", ha añadido.

"Queremos dejar de vivir entre paredes de hormigón y que la naturaleza pueda expandirse porque le hemos quitado su relevancia con cada manzana de pisos que construimos (...) que las ciudades se vean verdes, tanto desde el cielo como desde el interior de los edificios".

La biotecnología que desarrollan ahora está dirigida a activar puntos de luz en sistemas urbanos, implantar en edificios domótica basada en naturaleza o sustituir el uso de pilas en terrenos agrícolas.

Pero, según Vidarte, las posibilidades son ilimitadas y el objetivo es que, a diez años vista, "sea una tecnología que cualquiera pueda tener en su propio jardín y para algo más que iluminarlo".

"Queremos pasar de la arquitectura sostenible a la arquitectura biotecnológica, es decir, que la naturaleza no sólo sea algo ornamental o para reducir toxinas, sino que realmente nos comuniquemos con ella".

Baterías y domótica biológicas

Para ello, entre otras tecnologías, trabajan en baterías biológicas, unas "losas" que se ponen bajo el suelo y que permiten generar energía con tierra, sin dañar ni alterar el medio, de día o de noche, llueva o haga sol y que usan para activar puntos de luz en parques y jardines.

Estas baterías captan las corrientes eléctricas que se generan durante la descomponsición de la materia orgánica que provocan microorganismos (el producto de la reacción es agua) y, aunque existen desde hace décadas para su uso en plantas de tratamiento de aguas residuales, lo que ha conseguido BIOO es que aguanten estando a la intemperie.

"Antes se contaminaban y en una o dos semanas dejaban de funcionar. Nuestros sistemas están hechos para aguantar años porque, en vez de contaminarse hemos logrado que sean el hotel perfecto para los microorganismos", según Vidarte, que ha explicado que con 50 metros cuadrados de losas se puede iluminar una farola.

El modelo de batería estándar está hecho para aguantar, al menos 10 años, antes de requerir algún recambio y lo habitual es que sólo haga falta cambiar el sustrato interno (tierra orgánica natural) y los electrodos (de carbono biodegradable) para aguantar décadas.

BIOO Lux una lámpara que se activa por el contacto entre humanos y plantas Imagen cedida por BIOO

También trabajan en el desarrollo de "interruptores biológicos" que permiten, por ejemplo, activar luces o sonidos en una habitación con sólo tocar una planta.

"¿Y si lo primero que te iluminara al abrir los ojos cada día fuera el contacto con la naturaleza?", ha dicho Vidarte, que ha explicado que han diseñado una maceta de cerámica traslúcida que usa como interruptor una planta viva que activa la lámpara al ser capaz de captar la diferencia de frecuencias.

Para desarrollar aplicaciones agrícolas, colaboran con Bayer CropScience, división fitosanitaria del grupo alemán que cuenta con 50 millones de hectáreas, el equivalente al tamaño de España.

"Lo que hacemos es sustituir con nuestros sistemas las pilas que usan los sensores agrícolas. Calculan que con ello ahorrarían hasta 1.500 millones de euros al año porque las pilas son más caras que las baterías biológicas, las tienes que reemplazar cada año o dos años y están los costes de personal, vehículos, combustible, etc..." necesarios para reemplazarlas.

En concreto, trabajan en una batería biológica para activar los sensores de humedad y temperatura que leen el estado del terreno y envían la señal a kilómetro de distancia y abrir, de forma automática, las válvulas de riego. Así, el campo se cuida solo", según Vidarte, que abandonó la carrera de Ingeniería para emprender y hacer su sueño realidad. Efeverde

 

efeverde

EFEverde, la plataforma global de periodismo ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com