ANDALUCÍA. HU02. CARTAYA (HUELVA), 28/05/2018 - Excavadoras trabajan en la playa del Nuevo Portil, en Cartaya (Huelva), hoy en el que el Gobierno central ha comenzado las obras de regeneración de las playas onubenses afectadas por los temporales del pasado invierno para las que se precisará un volumen de arena de 900.000 metros cúbicos. EFE/Julián Pérez
Fotografía de archivo de las obras de regeneración de una playa. EFE/Julián Pérez
ONU ARENA

La extracción mundial de arena supera su reposición y pone en riesgo los ecosistemas, según la ONU

Nairobi.- La creciente demanda mundial de arena para el desarrollo urbanístico y de infraestructuras, entre otros sectores, supera la oferta natural de este elemento y está provocando la degradación de ecosistemas y la pérdida de medios de vida, ha alertado este martes el Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA).

En la tercera edición de su informe titulado «Arena y sostenibilidad: Un recurso esencial para la Naturaleza y el Desarrollo», el PNUMA, con sede central en Nairobi, ha advertido que se está extrayendo la arena «más rápido de lo que se repone».

Mientras «la naturaleza tardó cientos de miles de años en generar arena mediante procesos graduales de erosión geológica», el mundo utiliza para sus infraestructuras 50.000 millones de toneladas de arena al año y se espera que su uso para la construcción de edificios aumente hasta un 45 % para 2060.

La organización ha destacado la tensión «fundamental» entre las dos dimensiones que hacen importante la arena: una vez extraída («arena muerta»), se puede convertir en cemento, asfalto o vidrio; pero mientras permanece en ríos, deltas o zonas costeras («arena viva»), permite «sostener la estabilidad» de los paisajes y ecosistemas.

Así, en la naturaleza, cumple funciones cruciales como «filtrar el agua, regular el caudal de los ríos, proteger las cosas de la erosión y las marejadas ciclónicas, prevenir la salinización de los acuíferos costeros y mantener la biodiversidad».

Impacto en seguridad alimentaria

Esto tiene un impacto en la seguridad alimentaria e hídrica, la resiliencia climática, la reducción de riesgo de desastres y la integridad territorial, ha subrayado el PNUMA, «ya que las dinámicas de los sedimentos influyen en los cursos fluviales, las costas y, por lo tanto, las fronteras y la disponibilidad de tierras».

El informe reconoce, pues, que «existe demanda de arena tanto muerta como viva, pero estos usos compiten directamente» y apunta que «decidir si extraerla o no requiere mejores datos, mapeo y monitorización para identificar áreas de alto valor ecológico y evaluar el efecto acumulado».

También es necesaria más transparencia en la concesión de permisos de extracción y la aprobación de proyectos, así como sobre los flujos financieros dedicados a este sector.

«Reconocer la arena como parte integral de la naturaleza y un recurso esencial requeriría una gobernanza coordinada en todos los sectores», además de «una planificación a largo plazo para equilibrar las necesidades de suministro con la protección de los ecosistemas», ha reseñado el PNUMA.

La realidad, sin embargo, es hoy muy diferente: aproximadamente la mitad de las empresas de dragado (proceso de extraer sedimentos, arena, lodo u otros materiales del fondo de masas de agua) operan dentro de áreas de las conocidas como Áreas Marinas Protegidas (AMP), lo que representa el 15 % del volumen de arena dragado.

Además, al tratarse la arena de un recurso global compartido, el informe alerta de que los efectos de una extracción insostenible no se limitan al lugar en el que ocurre y acaban golpeando a las comunidades más vulnerables en todo el mundo. EFE Verde

lbg/pa/cc

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Redacción EFE Verde

Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE.