Fernández, que este mismo mes ha ganado el segundo premio en el XIII Concurso de la exposición colectiva «Arte a campo abierto» en Vélez-Málaga, recuerda que «el mundo se ha transformado y evolucionado de muchas formas gracias al arte» y que la biodiversidad «constituye en sí misma un tema fetiche» para los creadores.
Por ello, cree que las representaciones pictóricas «deben abanderar la promoción de los espacios protegidos» como los catalogados en la Red Natura, el mayor conjunto de lugares ecológicos protegidos por la UE, pues «además de expresar sentimientos o pasiones, aportan conciencia medioambiental».
Así, cita el caso de «una creación artística inspirada en algún monumento natural ya desaparecido, que puede sensibilizar a la sociedad con más fuerza sobre esa pérdida», con la intención de que un hecho así no se repita en el futuro.
También sucede con los oficios tradicionales relacionados con el mundo rural, como los reflejados en su última exposición individual, «Verde Verde Vendimia», en la que mostró una serie de cuadros basados en la recolección de la uva para la elaboración de la denominación de origen Pasas de Málaga, «una labor totalmente artesanal y que se está perdiendo en esta zona».
Lugares de ensueño

Sin embargo, no hace falta que exista riesgo de deterioro del paisaje para promocionarlo pues, como recuerda Fernández, «muchas personas se han visto impulsadas a conocer personalmente lugares de ensueño después de verlos previamente en una creación pictórica o fotográfica«.
Cualquier artista «sueña, cuando plasma un paisaje con sus pinceles, con transmitir a otros, a lo largo de los años, la maravilla que a él le impresionó» en un momento concreto.
Natural de Triana, una pedanía enclavada en el corazón de la comarca de La Axarquía, Fernández alaba la gran variedad de paisajes y la creatividad artística en esta zona ubicada en la parte más oriental de Málaga.

Lienzo de 14 metros cuadrados en su propia casa
Como muestra, se refiere al «lienzo callejero» de 14 metros cuadrados que pintó en 2014 empleando las fachadas de su propia casa para reflejar las costumbres y labores del mundo rural, «elementos siempre presentes en mi obra pictórica porque representan mis raíces y mi propia vida», dado que sus padres son campesinos y ella misma ha trabajado con la tierra desde pequeña.
Por ello, esta pintura toma como referencia a miembros de su familia, animales de compañía, chumberas, viñas, mangos y otros elementos del campo, incluyendo un «burriquillo» empleado tradicionalmente para tareas de carga.

La creadora, que ha ganado diversos premios y ha participado en sucesivas exposiciones de pintura y fotografía en Málaga, Granada y Jaén, recuerda que «la naturaleza es motor de inspiración constante e inevitable», dado que «cualquier elemento que intentemos plasmar, incluso en la abstracción, tiene su representación en el medio natural».
Un ejemplo son los «fascinantes» fractales naturales, objetos cuya base es totalmente matemática, que también están relacionados con la naturaleza y sobre los cuales ella misma ha recopilado «muchos bocetos» que aún no se han visto plasmados en cuadros concretos «por falta de tiempo».
Productos que no dañen el medio ambiente
En coherencia con el sentido que pretende dar a su obra, Fernández emplea productos que no dañen el medioambiente «o cuyo perjuicio para el mismo sea el menor posible» y por eso se ha felicitado por la cada vez mayor comercialización de diluyentes vegetales que proceden del lino, las resinas naturales, la caseína o los cítricos.
El uso de este tipo de materiales para pintar es «crucial» porque «ayudan a proteger tanto a la naturaleza como la salud del artista». Efeverde





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