Madrid.- Los cachalotes se comunican con unas vocalizaciones conocidas como ‘codas’ que han ido evolucionando hacia dialectos vocales entre las poblaciones que viven en el Mediterráneo, aunque sin olvidar los antiguos sonidos.
Un estudio encabezado por la Universidad de St Andrews (Reino Unido), con participación española y que publica Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, muestra cómo evolucionan los dialectos vocales de los cachalotes a medida que adoptan nuevos sonidos.
El análisis de 20 años de grabaciones mostró que los cachalotes que viven en el Mediterráneo oriental -en torno a la Fosa Helénica (Grecia)- desarrollaron una nueva variante del dialecto vocal utilizado por los animales de la cuenca occidental, estudiados en las aguas de las islas Baleares.
Los cachalotes se cree que llegaron por primera vez al Mediterráneo hace unos 20.000 años y que desde entonces han ido avanzando desde Gibraltar hasta establecerse en todo el Mediterráneo.
Estos cetáceos son mamíferos sociables que se comunican con codas, que son secuencias de chasquidos, que pueden combinar y modular, y usan para identificarse como miembros de grupos culturales más amplios denominados clanes vocales.
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Hasta aquí se creía que los cachalotes del Mediterráneo pertenecían al mismo clan, identificado por un único tipo de coda predominante, que consistía en tres chasquidos seguidos de una pausa antes del cuarto y último (un patrón denominado tipo 3+1), explica la universidad en un comunicado.
La nueva investigación revela que el grupo grabado en los alrededores de la Fosa Helénica, frente a las costas de Creta, producía una variante distinta y más rápida de este tipo de patrón en comparación con los animales de la zona occidental, entre Gibraltar e Italia.
Lo más reseñable para los investigadores es que algunos días esos grupos decidieron interpretar también la coda original, propia del oeste del Mediterráneo, lo que demuestra que estaban familiarizados con ambos estilos.
El estudio traza un panorama de la historia de los cachalotes que viven en el Mediterráneo coherente con una ocupación progresiva de oeste a este, que culminó con el desarrollo de un dialecto distintivo en los animales que viven en el este, comenzando en la Fosa Helénica.
Estos resultados ayudan a comprender los orígenes de la diversidad dialectal de los cachalotes a nivel mundial, pero aún quedan muchas preguntas, como por qué evolucionó ese nuevo dialecto y por qué en ese lugar, destacó Luke Rendell, de la Universidad de St Andrews y uno de los firmantes del artículo.
La investigación contó con la participación de la Asociación Tursiops, de las islas Baleares y dedicada al estudio de los cetáceos. Txema Brotons, que colaboró en el estudio, señaló que este hallazgo recuerda que la historia cultural del Mediterráneo “no pertenece exclusivamente a los seres humanos”.
Mientras las civilizaciones del Mare Nostrum desarrollaban sus propias lenguas, costumbres e identidades, los cachalotes también transmitían sus tradiciones vocales de generación en generación, añadió Brotons.
Los cachalotes tienen el cerebro más grande de los animales conocidos, además de unos complejos comportamientos sociales entre familias y grupos culturales, lo que requiere una comunicación fuerte para coordinar tareas como la caza en aguas profundas.
La población del Mediterráneo está genéticamente aislada y cuenta solo con unos pocos miles de ejemplares, por lo que se considera en peligro de extinción debido a su reducido tamaño y a las graves amenazas que suponen el enredo en redes de pesca y las colisiones con barcos. EFE




