Fotografía del exterior del estadio Levi’s este miércoles, donde se jugarán seis partidos del Mundial de la FIFA 2026, en Santa Clara (Ca, EE.UU.). EFE/ Miguel Gutiérrez
MUNDIAL FÚTBOL

El cambio climático también juega el Mundial: calor extremo y humedad, los rivales más duros

Madrid.- Apenas quedan unas horas para que el balón eche a rodar en el Estadio Azteca de México y dé comienzo el Mundial de Fútbol 2026. Una cita deportiva sin precedentes en la que, además de los jugadores, también va a haber otros protagonistas: el calor extremo, la humedad y la falta de viento que van a suponer un riesgo para jugadores y aficionados.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha advertido que el calor extremo será parte de la historia del Mundial 2026 y ha recordado que no se trata de un fenómeno aleatorio, sino que detrás está «el cambio climático», con un calentamiento del planeta que se siente «en todas partes».

De hecho, un estudio encargado por la Federación Internacional de Asociaciones de Futbolistas (FIFPRO) calcula que 26 de los 104 partidos de la competición se van a jugar en condiciones que representan un riesgo para los jugadores. Entre ellos, la final, dos partidos de cuartos y el encuentro por el tercer puesto.

La ONU cree que el calor extremo será parte de la historia del Mundial

Será, además, el primer mundial con dos pausas obligatorias para la hidratación de los jugadores, que durarán tres minutos y tendrán lugar en la mitad del primer y segundo tiempo de cada partido.

Un tiempo que el secretario permanente para el Cambio Climático de la ONU, Simon Stiell, quiere que se dedique a recordar «la razón» por la que se realizan: «El carbón, el petróleo y el gas están calentando nuestro planeta. Y recuerden, la salud del deporte y del mundo depende de las decisiones que tomemos ahora».

Peor rendimiento de los jugadores

Aunque se trate de jugadores «de mucho nivel», según asegura a EFE la Sociedad Española de la Medicina del Deporte (Femede), Fesus Viscosa, estos no son ajenos al calor.

Según un informe del grupo de científicos de Climate Central, el rival más duro del Mundial de fútbol para los jugadores «quizás no esté en el terreno de juego», sino que podría ser el calor sofocante del verano, unido a la alta humedad, el sol y las condiciones del viento.

«A diferencia del calor seco, la alta humedad dificulta que el cuerpo se enfríe mediante la transpiración, lo que aumenta el riesgo de deshidratación, agotamiento por calor e insolación», han afirmado los expertos, quienes recuerdan que, a medida que aumenta la temperatura global, disminuye el rendimiento deportivo.

Concretamente, los investigadores creen que las temperaturas superiores a los 28 grados pueden afectar al rendimiento de los jugadores, en especial, a la velocidad, la distancia o la frecuencia con la que corren durante un partido, lo que puede influir en la estrategia general del equipo y su estilo de juego.

El cambio climático también juega

Los científicos de Climate Central consideran que la mayoría de los partidos del Mundial (97 de 104) tienen una mayor probabilidad de registrar condiciones de calor que afecten al rendimiento de los jugadores por el cambio climático.

Casi la mitad de los partidos del Mundial tienen al menos un 50 % de probabilidad de experimentar temperaturas que pueden afectar al rendimiento y en 26 encuentros, el cambio climático aumenta la probabilidad en, al menos, 10 puntos.

La Roja no se libra, ya que el Uruguay- España del próximo 26 de junio es el partido en el que el cambio climático aumenta más las probabilidades de que se produzca un calor que afecte al rendimiento.

Los aficionados lo sufrirán

Los aficionados que acudan a los estadios no tendrán el mayor desencadenante del problema, que es el ejercicio, pero aún así sufrirán las consecuencias del cambio climático, sobre todo en zonas sin sombra o si han consumido alcohol, lo que favorece la deshidratación, según explica a EFE el catedrático español de Medicina del Deporte Pedro Manonelles.

A diferencia de los jugadores, los expectadores no están protegidos por un equipo médico, por lo que Manonelles pide que si estos sufren algún síntoma, lo comuniquen «inmediatamente a los servicios médicos» y no continúen exponiéndose al sol.

La presencia de aire acondicionado, que sólo se da en 3 de los 16 estadios, no resuelve el problema, ya que los aficionados pueden verse vistos expuestos a altas temperaturas en su camino hacia los partidos o en otros lugares.

Por lo que, al menos en este caso, el calor extremo ya ha ganado el Mundial y será «parte de la historia del torneo», según la OMS. EFE Verde
mnc/

 


 

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Mari Navas

Malagueña. Graduada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Rey Juan Carlos. Redactora de información medioambiental en EFEverde. Antes pasé por el departamento de Economía y fui corresponsal en Frankfurt (Alemania) para la Agencia EFE. También he trabajado para El Mundo, las webs de Informativos Telecinco y Noticias Cuatro y la revista Lecturas.