Madrid.- Diversas organizaciones beneficiarias del programa LIFE están promoviendo una carta abierta en la que solicitan a las autoridades comunitarias la continuidad de este programa de forma independiente dentro del próximo Marco Financiero Plurianual (2028–2034), con base jurídica, gobernanza y visibilidad propias, y un presupuesto específico y reforzado.
Estas organizaciones alertan de que el próximo Marco Financiero puede debilitar o fragmentar este instrumento si se integra en fondos más amplios, lo que, según su experiencia, pone en riesgo proyectos medibles de restauración, biodiversidad y clima y la gestión directa de la Comisión Europea con enfoque ascendente y coherencia entre Estados miembros.
Esta carta abierta, a la que se pueden sumar otras organizaciones, está dirigida a la Comisión Europea, a las jefas y jefes de Estado y de Gobierno de los Estados miembros de la UE y a las y los miembros del Parlamento Europeo.
Sus promotores afirman que «en las próximas semanas —antes de que finalice abril— el Parlamento Europeo adoptará posturas que serán decisivas para el próximo Marco Financiero Plurianual (2028-2034). Entre las propuestas que se están debatiendo, existe un riesgo real de que LIFE pierda su estatus de programa independiente, lo que debilitaría su impacto, visibilidad y eficacia».
Añaden que «ese cambio no sería un simple ajuste técnico; alteraría de manera fundamental la forma en que Europa hace realidad sus objetivos ambientales y climáticos».
Instrumento financiero
La continuidad del programa europeo LIFE, el principal instrumento financiero de la Unión Europea dedicado de forma exclusiva al medio ambiente y la acción climática, se ha convertido en uno de los ejes del debate político en Bruselas en el marco de las negociaciones del futuro Marco Financiero Plurianual (MFP) posterior a 2027. La propuesta de la Comisión Europea de eliminar LIFE como fondo autónomo e integrarlo en instrumentos más amplios ha generado críticas de organizaciones ecologistas, autoridades regionales y representantes políticos.
Creado en 1992, LIFE ha respaldado más de 6.000 proyectos en toda Europa relacionados con la naturaleza y biodiversidad, la economía circular y calidad de vida, la mitigación y adaptación al cambio climático y la transición hacia una energía limpia. En el actual marco financiero plurianual cuenta con una dotación de unos 5.500 millones de euros para siete años, lo que equivale a alrededor de 800 millones anuales.
Sin embargo, en el borrador del nuevo presupuesto comunitario, la Comisión pretende suprimir el programa como instrumento independiente. Según explicó el Ejecutivo comunitario en julio de 2025, el ejercicio de simplificación presupuestaria ha llevado a integrar las acciones que financiaba LIFE dentro del nuevo Fondo de Competitividad y de los planes nacionales y regionales, de modo que los Estados miembros podrán destinar parte de esos recursos a actividades medioambientales si así lo deciden.
Bruselas defiende que los objetivos climáticos y medioambientales seguirán teniendo un peso “prominente” en las nuevas cuentas y subraya que el futuro presupuesto prevé destinar un 35 % de sus recursos, unos 700.000 millones de euros, a proyectos relacionados con la acción climática y la transición ecológica. No obstante, el programa LIFE desaparecerá en 2027 si las negociaciones entre los Estados miembros y el Parlamento Europeo no modifican la propuesta.
Críticas de ONG y organizaciones ambientales
La decisión ha sido recibida con preocupación por parte de numerosas organizaciones ambientales. Cerca de 200 ONG y administraciones públicas instaron el pasado mes de octubre a la Unión Europea a garantizar una financiación “adecuada, específica y transparente” para la naturaleza en el próximo MFP 2028-2034 y advirtieron de que la desaparición de LIFE como instrumento específico supone “un paso atrás” en la protección ambiental.
Las entidades firmantes recordaban que durante las últimas décadas la UE ha sido reconocida como líder mundial en conservación de la naturaleza gracias, entre otros instrumentos, al propio programa LIFE, que ha cofinanciado miles de proyectos en biodiversidad, medio ambiente y clima. En su petición reclamaban mantener el programa, asignar al menos el 10 % del presupuesto global de la UE a objetivos de biodiversidad y garantizar apoyo a las ONG y redes de la sociedad civil.
En la misma línea, organizaciones como WWF y la Oficina Europea de Medioambiente han criticado la integración de LIFE en fondos más amplios. Consideran que desmantelar un instrumento específico y exitoso para la naturaleza y el clima puede poner en riesgo la financiación de proyectos de restauración y conservación, especialmente en un contexto de crisis climática y pérdida de biodiversidad.
SEO/BirdLife ha denunciado igualmente que la nueva propuesta presupuestaria “margina la naturaleza”, al eliminar objetivos específicos de gasto en biodiversidad y fusionar LIFE en un fondo de competitividad económica, lo que, a su juicio, debilita la financiación ambiental y reduce los mecanismos de seguimiento y rendición de cuentas. EFE
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