Barcelona, 9 ene (EFE).- La Generalitat estima que con «mucha probabilidad» el área metropolitana de Barcelona y parte de Girona entrarán este mes de enero en la fase de emergencia por sequía, la más grave de todas, a pesar de las lluvias previstas para las próximas horas.
Si bien el Servicio Meteorológico de Cataluña (Meteocat) prevé lluvias entre este miércoles y jueves en Cataluña, la portavoz del Govern, Patrícia Plaja, ha indicado este martes que, «sean cuales sean las precipitaciones, en el mejor de los casos alargarán la entrada en fase de emergencia, pero no la evitarán».
Además, las precipitaciones «más relevantes son de nieve y hasta la primavera no se convertirá en agua», ha añadido la portavoz en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consell Executiu y de la Comisión Interdepartamental de Sequía.
En este sentido, Plaja ha afirmado que, «si no llegan precipitaciones muy abundantes en las próximas semanas, cuando los embalses lleguen al 16 % entraremos en fase de emergencia y con mucha probabilidad será este mes de enero».
Rozando el límite
Actualmente, los embalses de las cuencas internas están al 16,47 %, ya muy cerca del límite del 16 % para decretar el estado de emergencia.
Este estado, que incluye las restricciones más severas, ya está activo la zona del Empordà (Girona), que se nutre del acuífero Fluvià-Muga y del pantano de Darnius-Boadella, y en el embalse de Riudecanyes (Tarragona).
El próximo en ingresar en emergencia sería el sistema Ter Llobregat, actualmente ya en fase de preemergencia.
Este sistema de pantanos, acuíferos, desalinizadoras y plantas de potabilización abastece el área metropolitana de Barcelona y la parte sur de la provincia de Girona, la zona más poblada de Cataluña y en la que viven seis millones de habitantes. EFE
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