Por : Javier Albisu | EUROEFE EURACTIV
Bruselas (EuroEFE).- En un ambiente preelectoral y con protestas agrícolas que cuestionan la agenda verde en varios países, la Comisión Europea propondrá este martes un objetivo de recorte de emisiones de CO2 para la UE en 2040, como senda para colocar a la Unión Europea (UE) en la carrera de la industria verde y alcanzar la neutralidad climática a mitad de siglo.
La Ley Europea de Clima ya establece un recorte obligatorio en 2030 de emisiones de gases de efecto invernadero de al menos el 55 % respecto a 1990, como primer gran acelerón de la UE para contribuir al objetivo global de limitar el ascenso de las temperaturas a 1,5 ºC a final de siglo.
Esa norma establece, además, que en 2050 la Unión Europea debe liberar sólo el dióxido de carbono que sea capaz de absorber, es decir, llegar a la neutralidad climática.
El objetivo para 2040 marcará el ritmo del esfuerzo al que deberán adecuarse en la próxima década los Veintisiete, que entre 1990 y 2022 ya han rebajado sus emisiones en un 32,5 %, además de ofrecer una perspectiva a las inversiones a largo plazo de cara a la carrera tecnológica con Estados Unidos y China.
La cifra se irá materializando después a través de normas que afectarán a actividades como el transporte, la energía o la agricultura.
Este último sector, responsable del 11 % de las emisiones de la UE, inquieta especialmente ante las protestas que se extienden por países como Francia, Bélgica, España o Portugal, donde agricultores y ganaderos cargan, entre otras, contra la regulación medioambiental y climática.
90 % y fósiles

Vapor de agua sale de las torres de enfriamiento de la planta de energía Jaenschwalde en Alemania, en abril de 2007. EFE/Bernd Settnik
En los días previos al anuncio, el debate, las presiones y las especulaciones en Bruselas han girado en torno a si el Ejecutivo que preside la democristiana alemana Ursula von der Leyen propondrá un umbral superior, igual o inferior a un recorte del 90 % respecto a 1990, cifra que tendrán que respaldar después los Estados miembros y el Parlamento Europeo.
Ese recorte de CO2 se presentará en «neto», concepto que se obtiene de sumar la rebaja de emisiones en «bruto» y los gases de efecto invernadero que la UE pueda absorber con sumideros naturales como bosques o mares, o con tecnologías como la captura y almacenamiento de CO2, si bien el exceso de esperanzas que Bruselas pueda poner sobre esas tecnologías inquieta a algunos analistas.
Nivel de ambición
La ONU urge a las economías ricas a alcanzar la neutralidad climática en 2040.
Es el ritmo que reclama también la ONG ecologista Greenpeace, que considera que la UE debe ir más rápido porque tiene una mayor responsabilidad histórica en la crisis climática que otros países y porque sigue teniendo hoy en día «algunas de las emisiones per cápita más altas».
De hecho, Luxemburgo es el 11º país en CO2 emitido por persona en una lista que lideran Catar, Baréin y Brunei, según datos de 2020 del Banco Mundial.
Por su parte, el Consejo Asesor de Clima de la UE, órgano consultivo de expertos independientes, ha recomendado una reducción de entre un 90 y un 95 % y ha presentado una hoja de ruta por sectores y la retirada «urgente» de los subsidios a los combustibles fósiles.
Y entre los Estados miembros, un grupo de once países liderados por Dinamarca -entre los que figuran Alemania, Francia o España– reclaman oficialmente un objetivo «ambicioso», pero no traducen esa aspiración en una cifra concreta.
Debate político
el presidente de la comisión de Medioambiente del Parlamento Europeo, el liberal francés Pascal Canfin, en una imagen tomada en Bruselas en21 de bril de 2021. EFE/ EPA/ OLIVIER HOSLET / POOL
«Lo realmente importante es ahora«, dice en una charla con la prensa el presidente de la comisión de Medioambiente del Parlamento Europeo, el liberal francés Pascal Canfin, quien cree que una meta del 90 % colocaría a la UE en «la trayectoria correcta» para alcanzar el cero neto a mitad de siglo y favorecería los intereses «económicos y geopolíticos» de los Veintisiete.
El anuncio de este martes llegará a cuatro meses de las elecciones a la Eurocámara, que pondrán fin a la legislatura y renovarán los altos cargos de las instituciones comunitarias, por lo que el objetivo para 2040, previsiblemente, no se aprobará formalmente hasta el próximo ciclo político comunitario.
El apoyo o rechazo de los grupos políticos a esa cifra servirá para alimentar el debate preelectoral, agitado actualmente por las protestas de los agricultores contra, entre otras cosas, las exigencias medioambientales del Pacto Verde Europeo, que Bruselas sigue intentando paliar con gestos de acercamiento.
Editado por Mar Marín y Lucía Leal
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