Madrid – La colaboración y comunicación entre las empresas y sus proveedores, así como con sus clientes, en sostenibilidad, descarbonización, transporte o logística se ha multiplicado los últimos años y está revolucionando las operativas en las cadenas de producción y distribución, según explica a EFE Carmen Gómez-Acebo, directora de sostenibilidad de Coca-Cola Europacific Partners Iberia (CCEP).
En este sentido, la responsable de la compañía en estas políticas en España y Portugal valora que seis de las once plantas que la embotelladora CCEP tiene en la península Ibérica ya hayan logrado la neutralidad en carbono y que la consultora internacional LRQA haya verificado que esas plantas han conseguido las cero emisiones netas directas e indirectas en fabricación.
Estas fábricas “están en la línea de nuestra estrategia de sostenibilidad, que marca la hoja de ruta y fija todos nuestros compromisos de sostenibilidad. Entre estos compromisos en cambio climático, debemos resaltar el objetivo global de ser neutros en carbono para toda la cadena de valor en 2040”.
“Es decir, nuestro compromiso nos exige actuar tantos en las emisiones directas que dependen de nuestro propio negocio (alcance 1 y 2) como en las que dependen de nuestros proveedores (alcance 3), que son las mayoritarias (94% en España) y las más difíciles de accionar”. “Este compromiso ya se ha aterrizado en un plan de descarbonización para cada una de las fuentes de emisión, que ya ha sido validado por el SBTI (Science Based Target Iniciative)”
En el actual escenario “El SBTI es la entidad internacional de mayor credibilidad, y establece unas serie de criterios en los que dicho plan se ha de basar, como el de que sólo se podrán compensar el 10% de las emisiones en el largo plazo, el resto se tendrán que eliminar”
Si no trabajas con esas emisiones indirectas que dependen de tus proveedores, no llegas al compromiso de ser neutro en carbono.
“Nuestra estrategia y compromisos en sostenibilidad integran todas las áreas de negocio de nuestra compañía y todas las geografías, tanto Europa como Asia Pacífico, donde en algunas cuestiones están en un nivel distinto”
Así, “estamos evolucionando nuestra forma de operar, la forma de aprovisionarnos, la forma en la que fabricas distribuyen y transportan los productos”
En Europa la concienciación de la sociedad es muy amplia y los clientes cada vez más requieren información sobre distintos campos; desde los productos utilizados en las distintas fases de producción hasta el uso de combustibles alternativos en el transporte de bebidas.

La relación con nuestros clientes está evolucionando muy rápidamente y, por ejemplo, las cadenas de supermercados estén empezando a pedir información sobre los “compromisos” de sus proveedores, del mismo modo que hace CCEP -añade- con los suyos.
“Estamos colaborando aguas arriba con nuestros proveedores. A los que les estamos pidiendo también que se transformen y colaborando también a nuestros clientes, contándoles lo que nosotros hacemos para sacar aprendizajes mutuos”.
En cuanto al negocio en España y las medidas puestas en marcha, recordó que el 43% de la huella de carbono en el país proviene de sus envases, “por lo que tenemos que seguir implementando toda la ruta que ya llevamos años trabajando para que nuestros envases tengan cada vez menos impacto en el medio ambiente”.
Además, Coca Cola trabaja en las neveras instaladas en sus clientes para que consuman menos electricidad, ya que computan también sobre la huella de carbono de la compañía, así como en transportes más sostenibles.
Flota de camiones de Coca Cola empieza a utilizar combustible de aceite vegetal HVO
Más de 20 camiones de distribución de Coca Cola en España ya utilizan como combustible el aceite vegetal hidrotratado HVO (por sus siglas en inglés), dentro de una iniciativa que se extenderá a más vehículos y en la que la empresa se ha embarcado de la mano de Repsol y el grupo transportista Sesé.
Carmen Gómez-Acebo, explica a EFE que desde 2022 se han estado realizando pruebas con “este combustible de origen no fósil que proviene del aceite usado de cocina y de otros materiales también de origen no fósil”.
Por eso “tienen un ahorro en la huella de carbono muy alto, que podría estar en el entorno del 90% y que además se puede utilizar en los vehículos diésel. Es decir, no tienes que cambiar lo que es el camión, o la furgoneta, o el vehículo”, motivo por el que se sigue trabajando con Repsol y calculando con las estaciones de servicio disponibles (y las futuras) para extender su uso en la empresa de este combustible alternativo.
El aceite HVO es un `diésel renovable´ en el que su materia prima es el aceite de cocina usado y que se logra con un tratamiento que utiliza el hidrógeno como catalizador.
Actualmente la iniciativa ya supone que 15 camiones funcionen con HVO en la planta del Galdácano (Vizcaya), mientras que otros cinco de la de La Coruña y otros tres en sus instalaciones en Madrid y en Barcelona operen con este combustible alternativo.
“Se mantienen reuniones con Repsol prácticamente cada semana para abordar nuestro plan de expansión y las aperturas de sus estaciones con este combustible. Por ejemplo, hace unas semanas ha abierto también una estación de servicio en Betanzos, al lado de la de nuestra fábrica de La Coruña”, añade.
La responsable de la compañía en políticas de sostenibilidad en la península ibérica señala que el transporte debe jugar un papel importante en estas acciones.
Además de la apuesta por el HVO, Coca Cola “utiliza vehículos eléctricos, pero sobre todo para el transporte de última milla. Dentro de las ciudades estamos utilizando híbridos y también eléctricos de carga”. Así como “camiones eléctricos de Volvo que están haciendo transporte con cargadores y que son vehículos alta carga”, añade.
“Junto a los eléctricos que tenemos en nuestras fábrica de Valencia, o en plataformas en Madrid, estamos viendo si los podemos expandir hacia otras rutas», concluye.





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