Madrid.- La concentración de población en las ciudades españolas agrava los riesgos que el cambio climático tiene para la salud de sus residentes, con unas urbes que suspenden en espacios verdes y movilidad sostenible y en las que las muertes por calor crecen por encima de la media europea.
Estas son las principales conclusiones de un informe que ha publicado este jueves Lancet Countdown en Europa, en el que investigadores de Europa, Estados Unidos y Australia han evaluado por primera vez a escala europea los crecientes riesgos para la salud que el cambio climático supone para las poblaciones de más de 850 ciudades del continente.
En el caso de España, el informe destaca la alta densidad de población de las ciudades españolas y asegura que esto aumenta los riesgos del cambio climático para la salud de los residentes.
Concretamente, en 2023 más de la mitad de la población española vivía en 98 ciudades y alrededor del 40 % de la población urbana se concentraba en Madrid, Barcelona y Valencia, mientras que el 27,5 % lo hacía en 16 urbes grandes o muy grandes.
Además, un tercio de esta población urbana tiene un mayor riesgo ante el cambio climático, al ser mayores de 65 año (el 20 %) o menores de 15 años (el 13 %).
https://efeverde.com/ciudades-europeas-expuestas-riesgos-climaticos-adaptacion/
Aumento de las muertes por calor
Las muertes por causas relacionadas con el calor han aumentado más en España que en la media europea, después de que en el periodo 2015-2024 se registrara un promedio de 95,4 fallecimientos adicionales al año por cada millón de habitantes, frente a los 82 muertos por cada millón de habitantes en el resto de urbes del continente.
Dentro de España, Castellón de la Plana registró la mayor subida, al pasar de 25,7 fallecidos por cada millón de habitantes en el periodo de 1991-2000 a 168,1 en 2015-2024, lo que supone un 553,5 % más.
Además, las ciudades españolas también sufrieron el conocido como efecto de isla de calor urbana. En especial, Granada, que entre 2003 y 2020 registró más de 300 días en los que las temperaturas en la ciudad superaron las de las áreas rurales circundantes en más de 1,5 grados.
Suspenso en áreas verdes
Para enfriar la ciudades, reducir la contaminación del aire y proteger la salud pública, la ONU recomiendan que las ciudades mantengan al menos un 30 % de la cubierta arbórea. Sin embargo, este porcentaje era del 13,2 % en las ciudades españolas en 2020 y solo el 12 % de las urbes del país tenían una cubierta del 30 % o más.
Dentro de España, Cuenca era la ciudad con más árboles (el 53,3 % del total), mientras que Cádiz no contaba con ninguna hectárea. Además, Torrejón de Ardoz registró el mayor aumento de superficie (un 257 % más que en el año 2000).
A ello se suma que en las ciudades españolas, la extensión de materiales claros, reflectantes o naturales que pueden ayudar a reducir las temperaturas de la superficie terrestre ha disminuido en los últimos años, lo que deja «un margen considerable para ampliar su uso para el enfriamiento urbano», según el informe.
Falta de transporte sostenible
Los españoles que viven en ciudades tampoco lo tienen fácil para caminar, ir en bicicleta o usar el transporte público en la ciudad, con una puntuación promedio de 5,3 sobre 10 en este indicador en 2022.
De media, el 32 % de la superficie total de las ciudades se encontraba a menos de 250 metros de, al menos, una parada de transporte público y el 41,3 % de las vías eran aptas para ir a pie, pero solo el 11 % de las vías contaban con carriles bici.
En general, Pamplona tenía la puntuación más alta (6,8/10), mientras que Salamanca era la ciudad en la que más fácil era caminar; Cádiz, la mejor para ciclistas; y Santa Coloma de Gramenet, la que contaba con una mejor red de transportes.
Los que optaron por ir andando y en bicicleta tampoco lo tienen fácil para combatir el calor, ya que el 9,4 % de las vías para ciclistas y compartidas con peatones tenían sombra de los árboles.
Baja la contaminación del aire
Frente a la falta de áreas verdes o transporte sostenible, las ciudades españolas registran buenas noticias en emisiones de gases de efecto invernadero, con una reducción por persona del 17,2 % entre 2000 y 2024 gracias a la caída de las emisiones del sector industrial (-39,2 %), que compensaron el aumento del sector energético (17,2 %).
Esto provocó que, entre 2000 y 2023, la mortalidad por partículas PM2,5 cayeran un 62,6 % en las ciudades españolas, mientras que la mortalidad por estas partículas ligadas directamente a la generación de energía disminuyó un 93,9 %.
Por ciudades, Torrelavega registraba en 2023 la tasa de mortalidad prematura más alta de España por partículas PM2,5, con 144,4 muertes por cada 100.000 habitantes, debido principalmente al transporte; mientras que Pamplona logró la mayor reducción del país, después de que los fallecimientos cayeran un 78 %. EFE Verde
mnc/
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