La plataforma defiende que «la falta de objetivos ambiciosos a cinco años y la flexibilidad» son algunas de las debilidades de esta nueva regulación, que fija los límites a seis contaminantes para 2020 y 2030, según un comunicado.
Riesgos de la contaminación
Los ecologistas han recordado que la contaminación atmosférica provoca 400.000 muertes prematuras al año y causa enfermedades neurológicas, asma, infartos, alergias y varios tipos de cáncer, sobre todo en las ciudades.
Ecologistas en Acción denuncia que los nuevos límites están alejados de las recomendaciones que marca la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que el tope de contaminación para 2020 es «poco ambicioso» y el de 2025 no es vinculante.
Asimismo, la ONG ha criticado la exclusión en la regulación del metano, uno de los gases que intervienen en el efecto invernadero, una decisión que la ponente de la modificación de la directiva, Julie Girling, justificó porque era «una línea roja de los Estados».
Ecologistas en Acción también ha pedido la inclusión en el inventario nacional de emisiones del transporte marítimo y la aviación, pese a que Girling insistió en que la directiva fijaba los objetivos de contaminación, pero no contemplaba los ámbitos de actuación ni las medidas necesarias para cumplirlos.
La entidad ha asegurado que «la reducción del objetivo inicial de disminuir un 52 % las muertes prematuras en 2030 se rebaja en el texto final al 49,6 % en comparación con los niveles de 2005», y considera que el texto final está «muy rebajado» y no resolverá los problemas de contaminación. Efeverde




