Madrid, 12 nov (EFECOM).- El pleno del Congreso abordará este jueves la posibilidad de anular parte del calendario de cierre nuclear en España con la votación de la enmienda introducida por el PP en el Senado al proyecto de Ley de Movilidad Sostenible que busca suprimir la «fecha del cese definitivo» de Almaraz I y II, Ascó I y Cofrentes, pactada en 2019 por Gobierno, empresas y sindicatos.
La enmienda -pendiente de la posibilidad de que Junts sume sus votos a los de PP y Vox – persigue facilitar la ampliación de la vida útil de cuatro de los siete reactores nucleares del país, que son, de hecho, los primeros que tendrían que cerrar si no cambia el calendario actual y que disponen de autorización de explotación hasta 2030.
En cualquier caso, fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica han aclarado que, de salir adelante, no supondría automáticamente una prórroga para las instalaciones, y han cuestionado una propuesta que genera la «falsa idea» de que se ha conseguido revertir el carácter definitivo del cierre nuclear.
La enmienda, añaden, modifica de forma discrecional y unilateral las órdenes ministeriales en las que se establece el cese definitivo de explotación, sin que medie una solicitud de informe al Consejo de SEguridad Nuclear, al que priva de pronunciarse sobre dicha modificación (algo que sí se consideró necesario en 2012, con el cierre de la central de Garoña).
«Lo único que se consigue con esta enmienda es crear inseguridad jurídica e introducir ruido y confusión en unos procedimientos que tienen como único objetivo garantizar la seguridad nuclear frente a las radiaciones», según las mismas fuentes, que han subrayado que se trata de un ámbito lo suficientemente sensible como para respetar los procedimientos y la legislación vigente.
Fechas
En España se encuentran en funcionamiento siete reactores nucleares (Almaraz I y II, en Cáceres; Ascó I y II, en Tarragona; Cofrentes, en Valencia; Vandellós II, en Tarragona, y Trillo, en Guadalajara).
De acuerdo con los datos de Red Eléctrica, la tecnología nuclear produjo cerca del 20 % de la electricidad del país en 2024. En 2025, su cuota alcanza el 19,1 %.
En 2019, las propietarias de las instalaciones (Iberdrola, Endesa, Naturgy y EDP) y la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa) acordaron el cese de explotación ordenado de las centrales nucleares en el horizonte 2027-2035.
En virtud del calendario pactado, Almaraz I sería la primera en cerrar (1 de noviembre de 2027), seguida de Almaraz II (31 de octubre de 2028). En 2030 se desmantelarán Ascó I y Cofrentes; en 2032, Ascó II, y en 2035, Vandellós II y Trillo.
Las empresas siempre pudieron solicitar cambios
Pese a la existencia del calendrio, siempre ha estado abierta la posibilidad de que las eléctricas solicitaran cambios. De hecho, las dueñas de Almaraz (Iberdrola, Endesa y Naturgy) han solicitado recientemente poder mantener operativo Almaraz I hasta 2030 (cuando vence la autorización la autorización de explotación que se otorga por periodos de 10 años, igual que ocurre con los otros tres reactores afectados por la enmineda del PP).
La petición debe ser autorizada por el CSN, que tendrá que ver si se cumplen las condiciones de seguridad radiológica y nuclear para concederla y establecer, en su caso, las mejoras o inversores que considere necesario para garantizarlas.
Por su parte, el Gobierno no ha desvelado cuál será su decisión al respecto, pero mantien sus tres líneas rojas: que se garantice la seguridad de los ciudadanos desde una perspectiva radiológica, que no suponga un mayor coste para consumidores ni contribuyentes y que sea conveniente para garantizar la seguridad de suministro.
Hasta el momento, las empresas han condicionado «verbalmente» la prórroga a una rebaja de las cargas fiscales (principalmente para costear el tratamiento de residuos) que soportan las centrales atómicas.
Renovables y precios
La necesidad de mantener abiertas las nucleares más allá de lo pactado y, posteriormente, incluido en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), ha estado latente desde el minuto uno.
Sin embargo, suena con más fuerza después de que los precios del gas se dispararan con motivo de la invasión de Ucrania, arrastrando con ello a los precios en el mercado eléctrico en los meses de menor actividad eólica y solar y se ha intensificado desde el apagón peninsular del 28 de abril.
De telón de fondo las renovables (viento y sol), que una parte del debate defiende que necesitan del apoyo de las nucleares (energía constante) para garantizar el suministro elécrtrico, mientras que otros aseguran que lo que debe darles respaldo son tecnologías como el almacenamiento y que gracias a ellas se está acabando con el oligopolio eléctrico.
Además, las tecnologías verdes han permitido una rebaja de precios en el mercado, haciendo que en muchas horas este sea de 0 euros, algo contra lo que las centrales nucleares no pueden competir . EFE
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Nuclear, ¿respaldo de la transición ecológica o freno al despliegue renovable?