El ingeniero agrónomo y profesor José Esquinas Alcázar. EFE/ Rafa Alcaide/ARCHIVO
LIBRO MEDIOAMBIENTE

El gasto excesivo de recursos es una deuda «que estamos pasando a los hijos», según experto

Madrid.- El excesivo gasto de los recursos en el planeta «nos ha puesto en números rojos», todo lo que se está «gastando de más es una deuda que se la estamos pasando a nuestros hijos y nietos que la van a pagar, si antes no se produce un ecocidio a nivel mundial», ha asegurado a EFE el ingeniero agrónomo y doctor en Genética, José Esquinas.

Esquinas, profesor universitario, investigador y máster en Horticultura por la Universidad de California, explica en el libro «Rumbo al Ecocidio. Cómo frenar la amenaza a nuestra supervivencia» (Editorial España) que los humanos están «utilizando unos recursos que no tenemos».

Porque, subraya, la huella ecológica -que es la que mide cuánto de «esos recursos limitados y perecederos» para esta generación y las futuras-, en España ya «se ha sobrepasado este año en el mes de mayo».

Rumbo al ecocidio 

En su opinión, el ecocidio es una «palabra genérica», que significa «destruir el ecosistema mundial». Y menciona el tema de Doñana, señalando, que «desde otro punto de vista, es una problemática similar a la laguna de la Manga de Mar Menor», en ambos casos «estamos contribuyendo a la destrucción del medioambiente», porque «se están utilizando unos recursos que no tenemos, por lo tanto son promesas inútiles».

Asegura que si continúan las actuaciones en Doñana, se provocará la ruptura de los «eslabones del equilibrio de esos ecosistemas estables, muchos de ellos milenarios, que son la base de la vida», una situación que «puede llevar a su desaparición y traer repercusiones a nivel mundial».

Portada del libro de José Esquinas cedida por España.

 

Desde ese punto de vista, «sí contribuye al ecocidio», subraya.

El libro -con prólogo de Federico Mayor Zaragoza, y escrito en colaboración con la periodista Mónica G. Prieto, está ya en las librerías, y en el mismo Esquinas presenta cómo se ha llegado a la situación actual y «cómo frenar la amenaza a nuestra supervivencia».

El experto, que trabajó durante treinta años para la Organización de Nacionales Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), subraya que «no se puede sobrepasar el capital de los recursos naturales de la Tierra, como son agua, aire, diversidad biológica y energía».

Recuerda un proverbio africano que dice que «los recursos naturales del planeta, el medioambiente, la tierra, el agua, el aire, la diversidad biológica, no nos pertenece, los tenemos en préstamo de nuestros hijos».

Señala que quienes buscan su propio beneficio tienen una visión cortoplacista, y «aquí o nos salvamos todos o perecemos juntos». Aunque el «planeta no se va a acabar», asevera, «simplemente que la especie que es dañina para el ecosistema es expulsada del mismo, porque está rompiendo los equilibrios naturales». Es un mecanismo de «coadaptación y evolución».

Relación entre problemas sociales y medioambientales

Se muestra de acuerdo con las palabras del papa Francisco, quien dice que «los problemas ambientales y sociales son dos caras de la misma moneda», porque «la irracionalidad que vivimos nos lleva actualmente a que 830 millones de personas pasen hambre, mueran por falta de alimentos y desnutrición unos 17 millones al año, lo que supone unas 35.000 personas diarias».

Sin embargo, a pesar de estos datos «estamos produciendo el 60 % más de alimentos que se necesita para alimentar a la humanidad», y según datos de las Naciones Unidas «se pierde y se desperdicia un tercio de la producción mundial de alimentos, es decir mil trescientos millones de toneladas métricas al año», asegura.

Llama la atención de que esto ocurre en los países menos desarrollados por la falta de infraestructuras, de transporte refrigerado para el traslado de alimentos, «pero cuando esto ocurre en Europa supone la pérdida de 89 millones de toneladas métricas al año, en España de 7,7 millones de toneladas métricas, gran parte de las cuales, no todo, termina en la basura».

De esa comida desperdiciada, «el 30 por ciento de lo que tiramos, va a la basura en envases sin abrir porque ha caducado», subraya, una situación «totalmente irresponsable».

Agresión al medioambiente y ecocidio

Es una situación relacionada con la agresión al medio ambiente y con el ecocidio, porque además, el sistema agroalimentario actual con la forma actual de producir alimentos, produciendo mucho más de lo que se necesita y con gente pasando hambre, este sistema está provocando la emisión a la atmósfera de once mil millones de toneladas métricas de gases de efecto invernadero (GEI)», esto supone entre el 28-29 % de estos gases responsables del cambio climático».

Tomando en cuenta las cifras de los alimentos que se pierden, «lo que supone unos 3.500 millones de toneladas, para producirlos se están utilizando 1.400 millones de hectáreas», lo que equivale a 27-28 veces la superficie de toda España, si toda España fuese fértil».

Es decir, incide, para producir lo que no va a consumir nadie, se está utilizando «la cuarta parte del agua dulce que se utiliza en agricultura en todo el planeta», además «300 millones de barriles de petróleo» para el transporte y la producción de fertilizantes.

«Es absurdo, de mucha irresponsabilidad», asevera, y explica que en el caso de España esos alimentos antes de llegar al consumidor han recorrido entre 2.500 y 4.000 kilómetros», lo que supone la utilización de «preservantes químicos que nos van a hacer daño».

Las semillas, un «bien común de la naturaleza»

Esquinas que participó en las negociaciones internacionales de la FAO, señala que las semillas son «un bien común de la naturaleza» que no pertenecen a nadie. Sin embargo, actualmente hay «cinco grandes empresas agroalimentarias que se  están adueñando de las mismas».

A lo largo del siglo XX «hemos perdido casi el 90 % de las variedades tradicionales de la inmensa mayoría de los cultivos del mundo», pero en Estados Unidos se ha llegado al 93 % para las frutas y verduras de lo que se había descrito a principio de siglo.

En el caso de India había varias decenas miles de variedades de arroz descritas, y en la actualidad en el 75-80 % del territorio se cultivan solo 10 o 12 variedades.

En el caso de España, explica que para realizar sus tesis doctorales tanto en Madrid como en California utilizó el tema de las variedades de melón, que recolectó durante un viaje por todo el territorio, llegando a recoger «380 variedades distintas de melón, con diferentes formas, tamaños, sabores muy distintos».

Asegura que actualmente solo se cultivan comercialmente «solo 10 o 12».

Responsabilidad de todos

La producción muchos de esos alimentos en algunos países, supone daños al medioambiente y la falta de respeto a los derechos humanos, reflexiona y llama la atención sobre la responsabilidad última del consumidor como responsable de lo que consume y el sistema agroeconómico que propicia con ese consumo. EFEverde

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