Sevilla.- Ecologistas en Acción ha advertido este martes de que la reapertura de la mina de Aznalcóllar (Sevilla) provocará un vertido de 85,5 hectómetros cúbicos en el Guadalquivir, que llegarán hasta su desembocadura.
En un comunicado, la formación conservacionista alerta del riesgo que supone que la Junta de Andalucía autorice la reapertura de la mina porque permitirá «envenenar el Guadalquivir durante 18 años y medio a su paso por Sevilla», con lo que «el actual Gobierno andaluz del PP se hace cómplice de la posible corrupción de la adjudicación en 2015 de los derechos mineros de la Zona de Aznalcóllar».
«Se pretende autorizar un vertido tóxico cargado de metales pesados como arsénico, cadmio, cobre, cromo, mercurio, plomo, selenio y zinc», indica el mismo comunicado, que lamenta que la Consejería de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul ha elaborado un dictamen ambiental favorable al proyecto de la empresa Minera Los Frailes (MLF) de reapertura de esta mina, que fue clausurada tras la catástrofe ambiental de abril de 1998.
Una catástrofe que se produjo como consecuencia de la «negligente rotura de la balsa de Boliden» con el vertido de 6,5 hectómetros cúbicos de lodos tóxicos al río Guadiamar.
Vertido
El dictamen ambiental firmado el pasado 27 de octubre propone autorizar, durante la fase preoperacional previa al reinicio de la actividad minera, el vaciado completo de las aguas contaminadas con metales pesados de la Corta de Los Frailes (CLF) y el vaciado parcial de la Corta de Aznalcóllar (CAZ), la cual alberga gran cantidad de los lodos tóxicos que se recogieron tras el vertido de 1998.
El vaciado inicial se realizaría durante 18 meses, mediante una tubería de 30 kilómetros que conduciría el vertido desde una Planta de Tratamiento de Aguas (PTA) situada en el recinto minero hasta el Estuario del Guadalquivir a su paso por Sevilla, enfrente del estadio olímpico, indica Ecologistas en Acción.
En total, la Junta de Andalucía «propone autorizar un vertido tóxico global de 85,52 Hm³ en Zona de Especial Conservación de la Red Natura 2000 del Bajo Guadalquivir, que contaminará todo el Guadalquivir desde Sevilla hasta la desembocadura en Sanlúcar de Barrameda, afectando igualmente al Parque Nacional de Doñana», ha sostenido la organización ecologista.
A pesar del proceso de depuración, la carga contaminante máxima acumulada en los más de 18 años que se propone autorizar tiene un alto contenido en metales como arsénico (2.709,12 kg), cadmio (677,28 Kg), cobre (5.577,60 Kg), cromo (717,12 kg) mercurio (23,90 kg), níquel (5.577,60 Kg), plomo (796,80 kg), selenio (796,80 kg) y zinc (26.294,40 kg), entre otros contaminantes.
En ese tramo del río se localizan, además, las tomas de riego de las 36.000 hectáreas de arrozales que «pondrán en cuestión» su seguridad alimentaria y donde se crían los alevines del caladero del golfo de Cádiz, con lo que la contaminación por bioacumulación de metales pesados del pescado y mariscos capturados en esa zona «estará asegurada».
Ecologistas en Acción, como parte personada en el procedimiento, presentará alegaciones y recurrirá ante los tribunales «este atentado ambiental», y seguirá «atento contra las habituales prácticas corruptas de las grandes multinacionales mineras, como las que han llevado en Portugal a la dimisión del presidente del Gobierno luso». EFEverde
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