Imagen de archivo de la comisaria de la UE de Medio Ambiente, Resiliencia Hídrica y Economía Circular Competitiva, Jessika Roswall. EFE/EPA/OLIVIER MATTHYS
DIRECTIVA AGUA

Ecologistas, preocupados por la reunión entre las mineras suecas y la comisaria Roswall

Madrid.- Organizaciones ecologistas han mostrado su preocupación por la reunión mantenida este miércoles en Estocolmo por la comisaria de Medio Ambiente, Jessika Roswall, y un grupo de presión de la industria minera sueca, al considerar que podrían tratar de modificar la Directiva Marco del Agua (DMA) en favor de las explotaciones mineras.

Según la Oficina Europea de Medio Ambiente (EEB, por sus siglas en inglés), la mayor red europea de organizaciones ciudadanas medioambientales, «ningún representante ambientalista ni de la sociedad civil en general fue invitado a las conversaciones», y añaden que cualquier modificación de esta directiva «debe ser transparente, inclusiva y estar firmemente basada en el interés público».

La DMA es un «pilar fundamental del derecho de la Unión Europea», según la red, que afirma que esta normativa «protege el agua potable, salvaguarda los ríos y lagos y garantiza que sigan siendo seguros para nadar y pescar».

Situación peligrosa

Desde EEB alertan de que Europa se encuentra en «una situación peligrosa» y sostienen que los responsables políticos europeos «deben garantizar» una sólida protección para las personas, la naturaleza y las generaciones futuras, y dar prioridad a la resiliencia, no para obtener beneficios mineros a corto plazo.

Sin embargo, aseguran, la cita de hoy en Estocolmo ha reunido a la comisaria Roswall y una industria que «ha presionado sistemáticamente para debilitar la protección del agua con el fin de reducir las restricciones regulatorias y aumentar rápidamente la extracción y las ganancias, sin importar las numerosas consecuencias perjudiciales para la salud local, la naturaleza, las comunidades, las empresas y los medios de subsistencia».

El responsable de políticas de biodiversidad y agua de la Oficina Europea de Medio Ambiente, Athénaïs Georges, afirma que la Comisión «antepone los intereses corporativos particulares y miopes a la protección pública y medioambiental mediante reuniones a puerta cerrada con participantes cuidadosamente seleccionados, mientras que la industria minera continúa ejerciendo una presión agresiva para debilitar la legislación fundamental de la UE».

En su opinión, reabrir ahora la Directiva Marco del Agua «conlleva el riesgo de abrir la caja de Pandora, poniendo en peligro la salud de las generaciones presentes y futuras».

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Desde EEB aseveran que en toda Europa, la minería está relacionada con una «grave contaminación del agua» por sustancias peligrosas, como metales pesados ​​y drenaje ácido de minas, contaminan ríos y aguas subterráneas, que dañan los ecosistemas y, en algunos casos, hacen que el agua no sea apta para el consumo.

Recuerdan que esta contaminación no solo está «devastando» la vida silvestre, con la desaparición de la biodiversidad y la proliferación de zonas muertas en toda Europa, sino que también «afecta a la salud de las personas, sus medios de subsistencia y la simple posibilidad de disfrutar de agua limpia y segura en su vida diaria».

Diego Marín, responsable de políticas de materias primas y justicia de los recursos en la Oficina Europea de Medio Ambiente, asegura que «los acuerdos secretos no deberían decidir el futuro de las aguas en Europa».

Subraya que «todos los proyectos mineros tienen graves repercusiones en el agua, y la contaminación se extiende mucho más allá de su origen, contaminando la naturaleza durante décadas, incluso de forma permanente».

 


 

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