Se trataría de conseguir un arbolado sostenible económicamente, con el presupuesto necesario para cubrir sus gastos; medioambientalmente, con la elección correcta y adecuada de los ejemplares, y socialmente, en el que el ciudadano participa y demuestra cuál es la ciudad que quiere.
Así lo ha explicado a EFE el presidente de la Asociación Española de Arboricultura (AEA), Jacobo Llorens, uno de los organizadores del Congreso de Arboricultura que se celebra estos días en Valencia, con la colaboración del Ayuntamiento, la Universitat de València y la Universidad Politécnica.
«Habría que empezar, que lo iniciara una asociación participativa y luego exportarlo a otros barrios y municipios», ha señalado Llorens, quien ha instado a los políticos a pensar más a largo plazo sobre «qué ciudad quieren, qué ciudad le piden sus ciudadanos y qué quieren que haga las administraciones para ejecutarlo».
El presidente del Congreso y profesor de Ecosistemas Agroforestales de la UPV, Rafael Laborda, también ha incidido en que la experiencia de Londres habría que hacerla «con una transición» para adaptarla a nuestro clima, suelo, actividades y sociedad.
«Pero el árbol es del ciudadano y tiene que ser él quien lo aprecie y lo cuide», ha asegurado a EFE Laborda, quien ha recordado que la preocupación de los españoles por el medio ambiente apenas es de entre un 1 y 2 %, mientras que en países como Alemania o Francia supera el 10 ó 15 %.
Llorens ha admitido que factores como la climatología o la longevidad de las especies puede hacer que en momentos puntuales se hayan vivido más «caídas de lo normal» de diferentes árboles, aunque ha señalado que «cada caso es puntual». EFEverde




