Ana Tuñas Matilla
El desarrollo y utilización de la inteligencia artificial (IA) está impulsando la construcción de unos centros de datos que multiplican exponencialmente el consumo de energía y agua que hacen los centros tradicionales -pensados para eso, para almacenar datos- y que ya están en el punto de mira por su impacto en el medio ambiente y en el resto de actividades que dependen de esos dos recursos finitos.
En este contexto y tras el agotamiento de mercados como los de Reino Unido o Irlanda, España gana puntos para acogerlos en Europa por varios motivos: su posición geográfica, la conexión por cable submarino con Lationamérica y África, la disponibilidad de suelo barato y el amplio despliegue de energías renovables (solar y eólica) y de fibra.
Mientras desde la asociación sectorial DC Spain defienden que a corto y medio plazo, los centros que se desarrollarán en el país seguirán estando «enchufados» a la red, hay voces dentro del sector que apuntan a que en el futuro, o los centros están «desenchufados» o no podrán operar porque «no hay red para todos». En Estados Unidos o Irlanda, ya se están probando.
Entre esas voces está la de Black AI, una plataforma de desarrollo de infraestructuras digitales que cuenta con una cartera de proyectos de centros de datos que suma 5,5 gigavatios (GW) en España y Panamá. La tecnología por la que apuestan para que puedan operar en isla: pilas de combustible alimentadas con gas natural.
Ordenar el despliegue
En un intento de ordenar el despliegue del sector y para evitar saturar una red de transporte y distribución ya sobrecargada, el Gobierno ha elaborado un real decreto (aún en tramitación) que, entre otras cuestiones, establece que sólo podrán conectarse loscentros que cubran su consumo con un 80 % de energía renovable de nueva construcción.
Esta condición no se aplicaría a los centros que operen en modo «isla», es decir, que cubran toda su demanda energética con centrales propias y, por tanto, no necesiten «enchufarse» a la red para poder funcionar.
España, recuerda el Ejecutivo en la justificación del decreto, es un país muy atractivo para los centros de datos y supera con creces los objetivos incluidos en la Estrategia de Inteligencia Artificial: se han otorgado más de 12 gigavatios (GW) de derechos de acceso y conexión a la red eléctrica desde 2021, frente a un consumo inicialmente previsto de entre 3,5 y 4 GW.
Por su parte, Red Eléctrica acaba de publicar un mapa del estado de las solicitudes de permisos de acceso y conexión de demanda a la red de transporte, así como la capacidad otorgada y la capacidad en tramitación.
Según este mapa, los centros de procesamiento de datos concentran el mayor volumen de acceso asignado, con 6.329 megavatios (MW) concedidos (el 34,2 % de un total 18.521 MW). Sin embargo, aún no se ha puesto ninguno en servicio.
DC Spain: el reto no es expulsar demanda
Los centros de datos de un país se miden principalmente por la potencia eléctrica que concentran, más que por su número, dado su impacto en el consumo energético total.
A cierre de 2025, según datos de DC Spain, había un centenar de centros de datos instalados en el país que sumaban 439 megavatios (MW) de potencia, cifra que prevén que suba a 2.537 MW en 2030, una evolución que, no obstante, «dependerá de que el marco regulatorio no signifique una prohibición de facto para desarrollar centros en España», han explicado desde la organización a EFE Verde.
Detrás de un Bizum, de una serie en streaming, de una gestión con la Administración o una aplicación de IA «hay capacidad de computación alojada en algún lugar y hay que decidir si se quiere que España sea ese lugar», según DC Spain.
En su opinión, el reto no está en «expulsar» demanda de la red, sino en anticiparla y en usar todas las herramientas disponibles para abastecerla de forma «eficiente, renovable y compatible con la electrificación del resto de la economía».
A corto y medio plazo, aseguran, la opción más realista en España sigue siendo la de unos centros conectados a la red, con suministro renovable y apoyado, cuando tenga sentido, por autoconsumo, almacenamiento u otras soluciones.
Sin datos del uso de agua
En cuanto al consumo de agua agregado del sector en el país, se han limitado a señalar que los centros de datos de colocation (espacios que se alquilan para alojar servidores y equipos informáticos) españoles son, de media, más eficientes que en Europa: aquí se emplean 0,21 litros por kWh mientras que en Europa suben a 0,31 litros por kWh.
«Obviamente, cada proyecto se adapta al territorio donde se instala y emplea diseños eficientes y tecnológicamente muy avanzados para reducir mucho el consumo mediante circuitos cerrados, refrigeración seca o agua regenerada, por poner sólo tres ejemplos», han apuntado.
La IA lo cambia todo
Ahora ha llegado el turno de los centros de datos para entrenar y operar IA, cuyas dimensiones y potencia son muy superiores a las de los tradicionales, destinados básicamente a almacenar servidores para guardar datos de administraciones o empresas y que no necesitan ni tanta potencia ni tanto espacio, ha explicado a EFE Verde José Mora, presidente ejecutivo de Black AI, integrada por EdgeMode y BlackBerry.
Estos centros tradicionales se desarrollan mediante un modelo similar al del real estate (alquiler de espacios a empresas), en el que el coste de la energía es muy importante a la hora de calcular la rentabilidad del negocio (por eso buscan precios de la luz bajos) y que usan agua y se conectan a la red porque es posible dado su «pequeño» tamaño (entre 5 y 10 MW).
Con las capacidades que requiere la IA y dado que la infraestructura eléctrica está saturada, proyectar centros conectados a la red es «impensable», ha aseverado Mora.
Black AI: 4,3 GW en ocho proyectos
«Nosotros no estamos desarrollando centros de datos tradicionales para almacenar datos. Nosotros estamos desarrollando centros de datos para entrenar a modelos de IA que necesitan muchísima potencia. En España estamos desarrollando la cartera más grande de Europa: 4,3 GW repartidos en ocho proyectos», ha explicado el ejecutivo.
Sus proyectos van desde los 300 MW, como el que tienen en Mora (Toledo), a los 1,2 GW, como el que desarrollan en Palma del Río (Córdoba).
«Este tipo de infraestructuras no se pueden conectar a la red eléctrica. Es imposible. No hay capacidad», ha aseverado Mora.
En este sentido, ha explicado que la red eléctrica de un país se va redimensionando para dar servicio a las nuevas necesidades de industria, hogares u hospitales, en función de su crecimiento, y que los centros para IA son «demasiado agresivos» para que ese redimensionamiento se pueda hacer en tiempo y forma.
La única solución es que operen al margen de la red. Para ello, en algunos sitios, como en Estados Unidos, se plantean usar minireactores nuclares (SMR), algo hoy por hoy impensable en Europa, según Mora.
En el caso de España, su apuesta es generar electricidad a través de pilas de combustible alimentadas con gas natural diseñadas por Bloom Energy y certificadas como cero emisiones netas. En un futuro, la idea es que estas pilas puedan alimentarse con hidrógeno verde o con biogás.
«Ellos (Bloom Energy) ya están trabajando con Google (…) y el residuo que genera la transformación química en la celda de combustible es agua potable», ha asegurado Mora.
Líquidos sintéticos
Respecto al uso de agua, ha apuntado que los centros de datos tradicionales la utilizaban para refrigerarse porque su consumo era «poco y barato». Sin embargo, «nosotros hemos entendido desde el principio que utilizar agua es un problema en España, máxime para desarrollar centros de las dimensiones que requiere la IA».
«Con esos tamaños y la cantidad de calor que emite no se puede usar agua, no es eficiente, es inútil. En su lugar, se usan líquidos sintéticos caloportadores específicamente diseñados para funcionar en circuito cerrado para no contaminar. Esto se está haciendo ya en Estados Unidos», ha añadido.
Sus proyectos prevén también el uso puntual de energía solar (más barata) con paneles en tejados, según Mora, que ha explicado que Enagás (el gestor de la red gasistas en España) considera viable suministrar el gas natural que necesitarán en los emplazamientos elegidos por la compañía.
Quién los usará
En cuanto a qué empresas usarán sus centros de datos, ha explicado que en este tipo de proyectos el usuario final (como pudieran ser Google, Amazon, Microsoft, etc…) no aparece hasta que ya están en marcha y evitar así asumir el riesgo de desarrollo y construcción.
«Nosotros estamos asumiendo el riesgo de desarrollo y construcción para llevarlo al estado de ‘listo para construir’, primero, y al de ‘fecha de operación comercial’, después; ahí será cuando aparecerá el usuario», ha asegurado Mora, que ha apuntado que la idea es escalar su modelo de negocio a Chile, Ecuador, Portugal y a Marruecos.
En cuanto a su apuesta por España, ha señalado que se debe se debe a que es el país de Europa con mayor fibra oscura instalada, a que cuenta con unas infraestructuras de gas magníficas y con sol, a que a nivel macro «va bien» y a que la Península está muy bien conectada con África, Latinoamérica y Europa. EFE Verde
atm
El 25 % de los centros de datos está en zonas con déficit hídrico. En España, la tasa sube al 64 %
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