Ginebra/Madrid.- El almacenamiento mundial de agua terrestre en ríos, lagos, glaciares, pozos subterráneos y otras fuentes está disminuyendo desde hace una década y el planeta «está gastando sus reservas», advierte la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en un nuevo informe donde confirma que 2025 fue uno de los ejercicios más secos de los últimos 35 años.
El documento pone de manifiesto la permanente disminución del almacenamiento de agua dulce en la Tierra y el constante retroceso de los glaciares, tendencias a largo plazo que acarrearán graves consecuencias para las personas y las economías, advierte la OMM, que añade que, además, muestra que el ciclo del agua es ahora más errático e impredecible, dado que alterna entre períodos de escasez y de exceso.
En los últimos siete años se ha registrado el menor número de ríos con caudales «normales» desde 1991 y el almacenamiento de agua continental —hielo, nieve, aguas subterráneas y agua acumulada en lagos, ríos, vegetación y suelo- no ha dejado de disminuir desde mediados de la década de 2010.
El año pasado fue el cuarto año consecutivo en el que los glaciares se redujeron de forma generalizada en todas las regiones, lo que provocó peligros a corto plazo, como
crecidas, e inseguridad hídrica a largo plazo. Entre 2023 y 2025, la pérdida acumulada de masa glaciar a escala mundial ascendió a 1.400 gigatoneladas de agua, volumen quivalente a 560 millones de piscinas olímpicas o a una tercera parte de las extracciones anuales de agua dulce.
El agotamiento de las reservas de agua dulce es un 33 % más grave de lo estimado
Una tendencia que se consolida
«Estamos gastando nuestras reservas, el almacenamiento mundial de agua terrestre muestra tendencias descendentes desde 2014-2016. No se trata de un sólo año malo, sino de una señal persistente que se prolonga desde hace una década», analizó al presentar el informe la secretaria general de la OMM, la argentina Celeste Saulo.
A falta de cifras completas de 2026, un año también marcado por sequías y mínimos históricos de grandes ríos europeos como el Rin o el Loira, el informe indica que en 2025 un 36 % de las cuencas hidrográficas mostraron caudales inferiores a lo normal.
«Ello convierte a 2025 en uno de los ejercicios más secos para los ríos en 35 años», explicó el director de Hidrología y Criosfera de la OMM, Wayne Jenkinson, detallando que la falta de agua se observó en Europa, Norteamérica, río de la Plata y otras cuencas suramericanas, así como en grandes ríos africanos como el Nilo o el Congo.
Por séptimo año consecutivo, además, el número de ríos con condiciones normales fue claramente minoritario, de entre el 34 % y el 38 %, frente a una media del 46 % entre 1991 y 2020.
«Lo anómalo se está convirtiendo en la nueva normalidad», afirmó el experto, quien señaló que entre las ‘anomalías’ también se considera a ríos con caudales muy superiores a la media, algo que en 2025 pasó en ríos del sur y sureste asiático, algunos en el norte de Sudamérica y otros africanos como el Senegal o el Níger.
Preocupan especialmente a la OMM las condiciones inferiores a lo normal en el almacenamiento de agua terrestre, observadas en el lustro 2021-2025 en zonas como Estados Unidos, la Patagonia, las cabeceras de los ríos Ganges e Indo, el norte de África, Oriente Medio, Asia central o el este de China.
Extremos
En cada uno de los últimos cinco años, los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales (SMHN) de todo el mundo han notificado crecidas y sequías sin precedentes. Algunos lugares no han tenido tiempo para recuperarse entre un evento y el siguiente, advierte el organismo, dependiente de la ONU, en su informe.
Los fenómenos meteorológicos extremos relacionados con el agua, que con el cambio climático aumentan en intensidad y frecuencia, también marcaron 2025, con sequías e inundaciones que afectaron especialmente los continentes asiático y africano, por ejemplo ciclones tropicales que causaron 3.600 muertos en Asia Meridional.
En contraste, graves sequías afectaron a regiones como Europa oriental, el Mediterráneo, Oriente Medio o el Cuerno de África. EFE
Entre 2021 y 2025, las cuencas del Plata y el Amazonas en América del Sur, Oriente Medio y la región del Cuerno de África experimentaron condiciones de sequía persistente durante varios años, mientras que África occidental y central y Asia suroriental se vieron afectadas de forma repetida por graves crecidas.
Asia y África fueron las regiones más afectadas por eventos hidrometeorológicos extremos en 2025, y varios países africanos sufrieron grandes inundaciones: Nigeria, por segundo año consecutivo, y la República Democrática del Congo, por tercero.
Las regiones meridional y suroriental de Asia se vieron castigadas por la combinación de ciclones tropicales y un intenso monzón, lo que provocó hasta 3 600 víctimas mortales en los países afectados, entre ellos, Sri Lanka, el Pakistán, Viet Nam, Indonesia, Tailandia, Malasia y Filipinas. EFE Verde
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