Tablas de Daimiel (Ciudad Real).- El río Gigüela continúa aportando agua al Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, en la provincia de Ciudad Real, manteniendo inundado el humedal manchego a finales de mayo, en una situación poco habitual durante las últimas décadas y que supone uno de los mejores episodios hídricos registrados en este espacio protegido en los últimos años.
Según datos de la Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG), consultados por EFE, entre el 11 de febrero y el 24 de este mes de mayo han entrado al parque nacional 12,93 hectómetros cúbicos de agua procedentes del río Gigüela, una cifra que supera ampliamente el volumen total registrado durante el ciclo hidrológico de 2025.
Las aportaciones del río comenzaron este año a mediados de febrero gracias al paso continuado de frentes atlánticos y las abundantes precipitaciones acumuladas durante el invierno y la primavera. Desde entonces, el Gigüela ha mantenido un aporte constante de agua al parque nacional.
Por meses, el río introdujo 2,58 hectómetros cúbicos en febrero, 6,60 hm³ en marzo, 2,96 hm³ en abril y otros 0,79 hm³ en lo que va del mes de mayo, lo que ha permitido sostener una amplia lámina de agua en el humedal incluso en las puertas del verano.
El parque cuenta tradicionalmente con unas 1.750 hectáreas de superficie máxima inundable, aunque la colmatación de la vegetación que ha sufrido durante los periodos secos ha reducido la superficie efectivamente inundable a unas 1.500 hectáreas, que son las que actualmente están inundadas.
Los «tablazos centrales», clave para el ecosistema
La llegada de agua por el Gigüela ha resultado especialmente relevante porque ha permitido inundar grandes extensiones de los llamados “tablazos centrales”, esenciales para el funcionamiento ecológico del humedal y para la cría de numerosas especies de aves acuáticas.
Las aportaciones actuales consolidan además una tendencia inédita en la última década, ya que el parque recibe agua por el Gigüela por tercer año consecutivo después de más de diez años prácticamente sin aportes naturales relevantes por este cauce.
Recuperación «frágil y coyuntural» tras años de sequía
En 2024, el río volvió a conectar con el parque nacional por primera vez desde 2014, aportando entonces algo más de 6,7 hectómetros cúbicos y marcando un punto de inflexión tras años de extrema sequía y ausencia casi total de caudal superficial.
Posteriormente, durante 2025, el Gigüela mantuvo aportaciones desde marzo hasta comienzos de junio y aportó un total de 8,2 hectómetros cúbicos, permitiendo que el parque alcanzara unas 1.130 hectáreas inundadas a mediados de mayo de ese año.
Sin embargo, pese a la evidente recuperación visual y ecológica que atraviesa actualmente el humedal, los informes de la Confederación Hidrográfica del Guadiana advierten de que esta mejoría sigue siendo “frágil y coyuntural”.
Los estudios técnicos subrayan que la recuperación de Las Tablas de Daimiel depende actualmente de aportes superficiales extraordinarios asociados a episodios lluviosos y no de la recuperación estructural del acuífero del Alto Guadiana, históricamente el principal soporte hídrico del ecosistema.
El problema del acuífero sobreexplotado
El denominado Acuífero 23, del que dependían tradicionalmente Las Tablas de Daimiel junto a los aportes de los ríos Guadiana y Gigüela, permanece oficialmente sobreexplotado desde la década de 1980 debido al intenso desarrollo de regadíos agrícolas en buena parte de La Mancha occidental.
La sobreexplotación de las aguas subterráneas provocó durante décadas la práctica desaparición de los aportes naturales al parque nacional, reduciendo drásticamente las superficies inundadas y poniendo en riesgo la conservación de uno de los humedales más importantes de Europa.
A pesar de ello, la situación actual está permitiendo una notable recuperación ambiental y paisajística del espacio protegido, con presencia abundante de aves acuáticas y una mejora visible de los hábitats palustres.
El mantenimiento de agua en amplias zonas del parque a finales de mayo resulta especialmente significativo porque históricamente el humedal llegaba a estas fechas con niveles muy reducidos tras los meses secos de primavera.
El Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, declarado parque nacional en 1973, constituye uno de los ecosistemas húmedos más singulares de la península ibérica y un enclave clave para la conservación de aves migratorias y fauna asociada a zonas inundables. EFE
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