Porque toda actividad individual o colectiva tiene un impacto ambiental y una huella de carbono que influye en el aumento de la temperatura global global y el reto es reducir sus efectos para cuidar el medio ambiente, así lo explican a EFE desde Ecodes y la empresa de tecnología Bamboo Energy.
El director ejecutivo de Ecodes, Víctor Viñuales ha manifestado que el «foco fundamental» de la entidad «es el desafío mayor de la humanidad que es que la temperatura de la tierra no suba más allá de 1,5 ºC», reto que recoge el compromiso climático del Acuerdo de París.
Políticas públicas
Desde Ecodes se busca que haya «políticas públicas más acordes con la sostenibilidad» e impulsan proyectos que fortalecen el mercado de la sostenibilidad, que haya tecnologías y una oferta de bienes y servicios más sostenibles, según Viñuales, quien ha explicado además que apoyan todo lo que tiene que ver con la cultura, el cambio de hábitos y valores de la sostenibilidad.
Según el experto de Ecodes, para conocer el impacto ambiental, cada empresa debe medir la suya propia, y pone de ejemplo la práctica de eliminar el plástico de un solo uso que se ha adoptado en su institución y ha afirmado que han conseguido ser «neutros en carbono».
No obstante, Viñuales ha insistido en que «cada cual asuma su cuota de responsabilidad en relación con la generación del problema» afrontando esta crisis climática «desde la ética de la ‘co-rresponsabilidad'».
Por su parte, Manel Sanmartí, CEO de Bamboo Energy, una ‘startup’ que trabaja en la elaboración de software para facilitar una mayor eficiencia energética a empresas, ha considerado que las entidades deben trabajar en conjunto por la reducción de la huella de carbono, incidiendo en la relevancia de «la descarbonización en el sector energético».
Sanmartí ha destacado el desarrollo en Bamboo Energy de un proyecto piloto de software para reducir la huella de carbono en Europastry , entidad de la industria alimentaria con el que se prevé se pueden «reducir 130 toneladas de emisiones de dióxido de carbono (CO2)».
Responsabilidad Social Corporativa
De forma general, las empresas están incluyendo en sus informes prácticas de Responsabilidad Social Corporativa (RSC), hoy conocidas como «Environmental, Social and corporate governance» (ESG, por sus siglas en inglés), según la ong Oxfam Intermón, que subraya la importancia de que cada entidad adopte «una ética teniendo en cuenta las legislaciones vigentes y el impacto social así como la garantía de un comercio justo», entre otros puntos.
La huella de carbono es un indicador que mide la cantidad de gases de efecto invernadero (GEI) que emite a la atmósfera cualquier actividad durante su proceso productivo, emisiones que pueden ser de tres categoría, las de alcance 1 y 2 que están provocadas por el consumo de combustibles, y que cada empresa puede fijarse retos para reducirlas.
Según un último estudio realizado por la iniciativa SBTi -Objetivos Basados en la Ciencia- en 2021 se dobló el número de compañías en todo el mundo, provenientes de 15 sectores diferentes, comprometidas a reducir las emisiones, compromisos que se alinean con el objetivo de mantener la temperatura planetaria en el 1,5 ºC.
Como contrapunto, Viñuales ha incidido también en la labor del consumidor desde su «responsabilidad individual» y su «poder» para elegir aquello que compra, porque si se compran artículos «ecológicamente sostenibles, el consumidor elige vivir en un mundo ecológicamente sostenible», ha concluido. EFEVerde




