Imagen de uso editorial cedidas por el proyecto de jardinería ecológica Rojomenta.
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Esquejes, una técnica muy alentadora para propagar plantas

Lourdes Uquillas

Madrid, 28 feb (EFEverde).- La reproducción de plantas a partir de esquejes es una técnica que permite iniciarse en el cultivo de ejemplares que los entendidos en botánica saben bien que funciona, y representa una alternativa muy alentadora para quienes han tenido poco contacto con el mundo de la flora.

Es lo que pretende ‘La esquejera’, según ha explicado a EFEverde Nuria Sáenz-López, socia del proyecto de jardinería ecológica Rojomenta, que organiza conjuntamente con la Casa Encendida de Madrid la actividad que en su octava edición reunirá este sábado a los amantes de las plantas.

Rojomenta lleva más de diez años enfocada en transmitir su pasión por las plantas «de modo respetuoso con el medioambiente», y en acercar a los entendidos y menos conocedores al cultivo de especies, algunas más fáciles y otras que pueden suponer «un reto» incluso para los más conocedores.

Es una actividad en la que participan veinticinco personas que buscan encontrar personas afines con el gusto por las plantas, contar sus experiencias con el esquejado y su crecimiento, y llevarse un esqueje con un «valor añadido», porque se pide que aparte de aportar un ejemplar, cada persona cuente en un pequeño documento la historia del esqueje y el valor que tiene para ella.

Imagen de uso editorial cedidas por el proyecto de jardinería ecológica Rojomenta.
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No necesariamente enraizado

El esqueje «no necesariamente tiene que estar enraizado», señala Sáenz-López, pero sí que esté en un envase de cristal con agua y en buen estado y a cambio puede llevarse tres, en un proceso en el que se solventan dudas, se explica el comportamiento de cada planta y sus cuidados.

Hay personas que te traen sus «tesoros» como «monsteras o euphorbias», mientras los más expertos buscan «algo menos común», dice, aunque también se ha dado el caso de un conocedor que se ha llevado una planta muy común como la cinta (Chlorophytum comosum), también conocida popularmente como malamadre  por la gran cantidad de «hijos» que produce durante su crecimiento «porque nunca la había tenido».

Sáenz-López señala que a las ocho ediciones de ‘La esquejera’ en la Casa Encendida de Madrid, aunque dos fueron online por la pandemia, «han sido un éxito» y en algunas ediciones han asistido miembros de tres generaciones -abuela, madre e hija- de una familia, parejas o grupos de amigos organizados en un plan y animados por alguno de sus miembros.

Siempre recomiendan plantas que tengan tallo, porque quedan sumergidas en el agua y «es más fácil que enraícen», asegura, pero también aconsejan probar con muchas otras, porque es «espectacular y muy emocionante» ver cómo solo de una hoja, no del tallo, salen las raíces que permitirán el crecimiento de una planta.

Es el caso de las plantas crasas, de las que se puede dejar una hoja de una planta sobre la tierra y «ves cómo echa raíz sin enterrarla y cómo empieza a salir una plantita que es un clon exactamente igual a la madre», subraya «es muy espectacular».

Para interior las «más infalibles» son la zamioculca y la sansevieria, cuyos esquejes salen de un trozo de hoja, «son unas campeonas», recuerda, pero también nombra a los potos que tienen «una gran variedad, unas un poco menos conocidas» de esta especie muy resistente.

Las begonias, entre las más difíciles

Entre las plantas más difíciles, apunta, están las begonias, con las que tiene una «espinita» porque el esquejado se hace también con una hoja, pero son «un poco más difíciles de mantener».

Advierte que «hay que tener paciencia» y con poco cuidados se puede cultivar plantas, porque «ellas no entienden de inmeiatez», como en el caso de la zamioculca que puede tardar un año en dar un esqueje, algo que para muchas personas «puede resultar abrumador», pero ellas tienen sus ciclos y «nos dan lecciones de vida, nos ponen en nuestro sitio, porque lo bueno tarda y hay que esperar».

Para ampliar conocimientos, dice, desde Rojomenta se organizan talleres de ocio, de formación profesional y distintas actividades con el objetivo de dar a conocer el mundo vegetal y sensibilización con la jardinería, pero también trabajos profesionales con un enfoque ecológico y social. EFE
lul

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