Imagen de Manu San Félix de National Geographic Pristine Seas de uso editorial cedida por National Geographic Pristine Seas de las islas Kiribati.
PACÍFICO EXPEDICIÓN

La Expedición Global de National Geographic Pristine Seas recorrerá las islas del Pacífico durante cinco años

Redacción Medioambiente.- La Expedición Global de Pristine Seas de National Geographic, encabezada por el biólogo español Enric Sala y un equipo de investigadores, ha iniciado este miércoles un periplo de cinco años que les llevará a recorrer lugares nunca antes visitados en varias islas del Pacífico, con el objetivo de conocer más sobre su biodiversidad y ecosistemas marinos y lograr su conservación.

Expedición Global de cinco años

La Expedición Global recorrerá en este primer año las islas de la Línea o Espóradas Ecuatoriales (Southern Line Islands), Kiribati; Tongareva, islas Cook; Niue; Estados Federados de Micronesia y Palau, respondiendo a las invitaciones de gobiernos y comunidades de estos lugares y trabajarán además con científicos marinos locales.

Para realizar el recorrido viajarán en el buque E/V Argo, dotado con el Deep Sea, un sumergible de tres plazas que puede descender a una profundidad mayor de los 300 metros, y apoyado con «drop cams», cámaras aisladas en unas bolas de cristal que viajan hasta seis kilómetros por debajo de la superficie y funcionan como sondas del espacio profundo, y el BoxFish Luna, un robot teledirigido que puede explorar las aguas intermedias.

Investigarán la situación de los ecosistemas marinos en las naciones insulares del Pacífico central y occidental, una región conocida como el continente Pacífico Azul, que alberga la mayor biodiversidad del planeta, según un comunicado, con el objetivo de propiciar la creación de más zonas marinas protegidas, que se sumarían a las 26 creadas por Pristine Seas ya en otras zonas del océano y que abarcan más de 6,5 millones de kilómetros cuadrados.

La expedición busca luchar contra el calentamiento global, la pérdida de biodiversidad y la inseguridad alimentaria así como incrementar los objetivos para la protección del 30 % de la naturaleza marina y terrestre para 2030 (30×30).

Protección del océano

«La salud del Pacífico tropical es una necesidad esencial para la gente que vive allí y realmente para todos los habitantes del planeta, porque el océano es una parte clave de nuestro sistema de soporte vital», ha explicado Enric Sala, fundador de Pristine Seas y explorador en Residencia de National Geographic.

 

Imagen de Manu San Félix de National Geographic Pristine Seas de uso editorial cedida por National Geographic Pristine Seas de las islas Kiribati.

 

Para ello, aseguran, trabajarán con las comunidades locales en sus esfuerzos para proteger y conservar el «ecosistema oceánico más sano del mundo» e investigar el «impresionante resurgimiento» de los arrecifes de coral en las Islas de la Línea Sur que en 2015-2016 sufrieron los impactos del mayor calentamiento registrado por el paso de la corriente marina de El Niño.

La primera fase de esta nueva aventura recorrerá 6.400 kilómetros (4.000 millas) sólo en 2023, explorando el océano desde la superficie hasta profundidades de 6.000 metros (20.000 pies), y explorando aguas a profundidades nunca sondeadas por el ser humano.

Pristine Seas ha trabajado con comunidades indígenas y locales de todo el mundo, apoyando sus labores de conservación y ayudando a los pescadores locales a proteger sus aguas para las generaciones futuras, un trabajo que han realizado con comunidades inuit en el Ártico canadiense, con los Kawésqar en el sur de Chile, y en esta expedición trabajarán en la región con las de las islas Pitcairn, Kiribati, Niue y Palaos, según la nota.

Conservación y restauración 

El equipo de investigación estudia ahora cómo el resurgimiento de tiburones y otros peces depredadores en una zona protegida del sur de las islas Línea permitió que los arrecifes se recuperaran rápidamente del calentamiento oceánico «sin precedentes y devastador» de El Niño de 2016, mientras que los arrecifes de zonas no protegidas no lo hicieron.

Según Pristine Seas, el «voraz apetito» de los tiburones y otros «depredadores ápice» -que antes ni siquiera se mencionaban en la literatura científica académica en relación con la salud de los arrecifes-, genera un constante recambio de vida, algo que en la «pirámide invertida de la biomasa», mantiene a los arrecifes resistentes a las tensiones como la decoloración de los corales causada por el calentamiento global.

«Los estudios científicos anteriores pasaron por alto el papel increíblemente importante de los tiburones, porque el trabajo se realizó en zonas de fácil acceso que habían sido degradadas o sobreexplotadas», ha explicado Alan Friedlander, científico jefe de Pristine Seas.

Además, la investigación de Pristine Seas fue la primera en la ciencia académica en demostrar que la cantidad de carbono liberada del fondo marino cada año debido a los «arrastreros de fondo» equivale a la cantidad generada por la industria de la aviación.

Según Pristine Seas, se ha demostrado que en zonas «altamente protegidas», donde la pesca está prohibida, las poblaciones de peces han «aumentado rápidamente un 500 % o más en un plazo de cinco o diez años», lo que desencadena una cascada de efectos ecológicos beneficiosos que van desde la recuperación del ecosistema hasta la creación de puestos de trabajo e ingresos gracias al ecoturismo.

Seguimiento en tiempo real

La tripulación de Pristine Seas incluye cineastas y narradores de National Geographic que transmitirán vídeos, audios y datos en directo y la Expedición Global será una plataforma que permitirá a las comunidades locales «contar sus historias al mundo». EFEverde

 

 


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