Imagen de gestión de baterías de vehículo eléctrico. Imagen cedida por Minería Urbana.

RESIDUOS ELECTRÓNICOS

Expertos urgen la apertura de más infraestructuras para el reciclaje de RAEE

Publicado por: Redacción EFEverde 10 de agosto, 2022 Madrid

Incorporar los componentes de residuos electrónicos y eléctricos (RAEE) a nuevos procesos productivos y darles una segunda vida dentro de la economía circular se plantea cada vez “más necesario” debido al “creciente volumen de RAEE que se va acumulando y al suponer unos 1.100 millones de valor añadido bruto para la economía, según expertos consultados por EFE.

En 2021, la plataforma para la gestión de estos residuos Recyclia registró, por ejemplo, un crecimiento del 16,5 % del volumen de reciclado de paneles solares, y de acuerdo con el director de operaciones de la entidad, Gabriel García, “unas 30.000 toneladas de residuos de paneles tendrán que ser reciclados en España para finales de esta década”, lo que supondrá un esfuerzo "bastante importante tanto a nivel de infraestructuras como de la propia actividad de la entidad”.

Según García, esto supondrá un reto por “el incremento del consumo de estos productos y los grandes volúmenes de residuos que se generarán tanto de paneles fotovoltaicos”, catalogados como RAEE por la legislación desde 2012 una vez acaban sus 25 o 30 años de vida útil, "como de las baterías de litio”, de obligada gestión y recogida junto a pilas y acumuladores desde 2008, por “la peligrosidad para el calentamiento global y la salud de sus componentes” según la Fundación Ecolec.

El valor del reciclado de sus componentes 

No obstante, las actividades vinculadas al reciclado de los componentes de RAEE y pilas también suponen un alto valor significativo en la economía en España, en concreto un valor añadido bruto de cerca de 1.100 millones de euros y un total de 176 millones de euros al total de la recaudación fiscal del país en 2019, de acuerdo con datos recogidos por el informe de 2021 de Recyclia.

Muchos de los componentes de los aparatos electrónicos y eléctricos (AEE) pueden recuperarse e incorporarse a otros procesos productivos, de hecho, de “una tonelada de un panel fotovoltaico (20 kilogramos) se recuperan 700 kg de vidrio, 130 de metales (aluminio) y unos 20 kg de plástico, que sirven luego para fabricar otros bienes de consumo”, ha explicado García.

“A día de hoy no existe demasiada infraestructura para la gestión final de los grandes volúmenes de paneles solares y baterías de litio que se espera, pero ya hay varios proyectos en vistas de poder convertirse en realidad que aumentarán la capacidad de gestión de estos residuos en España”, según el director de operaciones de Recyclia, empresa que gestionó en 2021 además más de 67 mil kilos de baterías de vehículos de movilidad eléctrica (VE).

Desmontaje de las carcasas y análisis de las celdas y del estado de la batería así como a la descarga para su posterior tratamiento (desmantelamiento celdas y/o trituración). Imagen cedida por la gestora autorizada de baterías de VE, Minería Urbana.

Procesos de economía circular 

En el caso de Solar Recycling, la única planta de reciclaje de paneles autorizada en España, su responsable del área de gestión, Daniel Jiménez, ha afirmado “tener la capacidad para procesar 12.000 toneladas al año, por lo que en tres o cuatro años habrían terminado de procesar “la cantidad que se espera de residuos en los próximos”.

A través de su procedimiento, reaprovechan los elementos (cajas de conexiones, aluminio, cristal, cobre y silicio) incorporándolos de nuevo en el mercado e intentando que las fábricas de paneles puedan hacer economía circular con ellos.

En Recypilas (del grupo Indumetal Recycling) son capaces de devolver al circuito económico materiales como el hierro, el zinc del “black mass” o el mercurio de las pilas botón recicladas en procesos de eficiencia del 88 % y del 96 % en el caso de las pilas alcalinas.

Contenedor de pilas.
Contenedor de reciclaje de pilas y baterías en un Punto Limpio. EFE/Paloma Puente

Según García, “por ahora, la mayoría de las baterías de los vehículos eléctricos suelen acabar en plantas de reciclaje en Europa como en Francia, porque en España hay todavía pocas iniciativas para su reciclaje”.

Una de ellas es la planta de reciclaje en Compostilla, puesta en marcha por el plan Futur-E de Endesa, cuya finalidad será “la recuperación de las celdas y módulos de las baterías de los VE que reciben de los concesionarios y su reincorporación en proyectos de Second Life”, como el innovador sistema de suministro energético de la Red de Melilla.

La investigación sobre cómo dar una segunda vida a las baterías usadas de vehículos eléctricos y el desarrollo de algoritmos para maximizar la vida útil de las baterías marcan el futuro de un mercado que en 2021 vendió 6 millones de coches en todo el mundo. En la imagen un técnico del Instituto Tecnológico de la Energía (ITE), con una máquina de testar baterías. EFE/Ana Escobar

Necesidad de más plantas de reciclaje 

Desde Recypilas han asegurado que “la implantación de más fábricas de reciclaje de baterías de litio en España no tardará en llegar, porque es algo necesario desde puntos de vista medioambiental, de sostenibilidad, y desde un punto de vista estratégico al estar ligado a recuperación de materiales asociados al “black mass” como níquel, litio, cobalto, o manganeso”, esenciales para la fabricación de nuevas baterías y para facilitar la logística y abaratar costes.

La responsable de renovables de Greenpeace, María Prado, ha insistido en que “aunque la legislación da garantías de que la ruta del reciclaje va a cumplir ciertos estándares, es necesario que la industria se prepare por la avalancha de materiales que tendrán que recuperarse y reutilizarse de manera motivada, regulada y exigida”. EFEverde

 

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Redacción EFEverde

Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE.