El Tancat de la Pipa, antiguo arrozal ubicado al norte de La Albufera, ha sido transformado en un humedal artificial que permite evaluar la eficacia de las plantas como filtros verdes que limpian el agua del exceso de nutrientes y sólidos en suspensión.
Este proyecto de restauración ecológica, coordinado por SEO/BirdLife y en el que colaboran la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) y la Fundación Coca-Cola, tiene como objetivo mejorar la calidad de las aguas de este parque natural, incluido en la Red Natura 2000.
La zona, que actualmente es propiedad de la CHJ, está gestionada desde 2009 por Acció Ecologista Agró y la propia SEO/Birdlife, quienes se encargan de estudiar aspectos como «los parámetros de calidad del agua, cómo afecta su nivel a la vegetación o la interacción de las aves con la calidad de ese agua», ha indicado el delegado de esta última organización en la Comunidad Valenciana, Mario Giménez.
Devolver a la naturaleza «cada gota»
«Es una iniciativa muy inspiradora porque se trata de un filtro verde único en el mundo», ha añadido el director de relaciones corporativas de Coca-Cola, Juan José Litrán, quien explica la intención de su compañía de «reducir el agua que se usa en la producción de bebidas, reciclar la empleada en los procesos de fabricación y devolver a la Naturaleza cada gota de agua» que contienen sus envases.

En el Tancat de la Pipa se han creado diferentes hábitats que incluyen filtros verdes, un «ullal» o surgencia de agua subterránea y dos lagunas artificiales.
Según la jefa del servicio técnico de la CHJ, Sara Jiménez, el agua de La Albufera entra en el proceso de depuración natural, ya que el nivel de las aguas es inferior dentro del Tancat respecto a la laguna.
Un canal distribuye ese agua a los tres hábitats de humedal creados, que se distinguen por las especies vegetales plantadas en cada uno: especies autóctonas como el carrizo, el lirio amarillo y otras típicas de humedales.
Lirios para limpiar el agua
Estas plantas poseen gran capacidad depurativa del agua: en los dos años que lleva en marcha el proyecto, los sólidos en suspensión se han reducido a más del 50 % y la cantidad de nutrientes, hasta en un 35 %.

La bióloga y miembro de Acció Ecologista Agró, Lucía Moreno, ha reconocido que «el lirio amarillo es la mejor, porque limpia el agua de manera más rápida y además es menos depredada por las aves».
La recuperación ecológica de este espacio contribuye al aumento de biodiversidad, ya que en el Tancat de la Pipa se pueden encontrar ahora animales como zorros, ratas de agua, anfibios, garzas, patos colorados, cormoranes y otras especies.
Arrozales desproporcionados
Desde su apertura en 2009, por este enclave han pasado más de 20.000 visitantes que han podido visualizar el impacto del proyecto medioambiental gracias a un centro de interpretación, miradores de aves y una senda peatonal.
La Albufera de Valencia es una laguna de 21.120 hectáreas que fue declarada Parque Natural en 1986 y, posteriormente, Zona de Especial Protección para las Aves, Lugar de Interés Comunitario y Zona de Especial Conservación.

El jefe de Planificación de la CHJ, Teodoro Estrela, ha resaltado el aprovechamiento del espacio natural por sus habitantes, puesto que los 13 municipios que se asientan alrededor de La Albufera «han vivido de los recursos que les ofrecía esta zona».
Sin embargo, la creación de arrozales de manera desproporcionada en el terreno propició que en 1911 el Ayuntamiento de Valencia comprase los terrenos al gobierno autonómico para evitar nuevas construcciones artificiales, a excepción del Tancat de la Pipa, cuya ejecución finalizó en 1927. EFE/María Verdú





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