Hay lugares donde, por fortuna, quedan algunas trizas del Paraíso,
como en el Clot de Galvany, en la provincia de Alicante.
Pesca en este marjal la garceta, que podría ser la novia de las aves,
no sólo por la blancura de sus plumas,
sino por la ligereza que la envuelve como un velo flotando.
El color más llamativo lo lleva en las patas,
y entre los ojos y el pico por esa franja del lorum
con el verdor de las hierbas.
El resto, conserva la pureza de un mundo que jamás se hubiera estropeado.
Cedente: Fundación AQUAE
TEXTO Y LOCUCIÓN: Mónica Fernández-Aceytuno
IMÁGENES: NaturaHD films






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