gineta
Captura del vídeo de la Fundación AQUAE.
CLIP NATURA

La gineta. Por Mónica Fernández-Aceytuno

Lo que está pasando es que 

ese rescoldo del niño que fuimos

y que el tiempo no ha congelado 

está deseando que nieve 

para ver a la gineta de día

ya que suele salir de noche,

excepto cuando nieva.

Del tamaño de un gato doméstico, 

lo más llamativo es la cola,

con diez u ocho anillos 

tan larga como el cuerpo y la cabeza juntos.

Con la nieve blanda, marca, a saltos, el cuerpo entero,

como si fueran los pasos de un gigante,

y en cada huella se distingue la cabeza, las cortas extremidades 

y esa larga cola que 

en la nieve

como un pincel 

deja su rastro.

Está la gineta unida al olor de los árboles desde el nacimiento.

Y su expansión al bosque flotante que es un barco.

Porque se dice que la gineta la llevaban los árabes en las embarcaciones, como a un gato, y que así entró en Europa. 

No le gusta la nieve,

la flor de los días inhóspitos.

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[box type=»shadow» ] Mónica Fernández-Aceytuno

Cedente: Fundación AQUAE
TEXTO Y LOCUCIÓN: Mónica Fernández-Aceytuno 
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gineta
Captura del vídeo de la Fundación AQUAE.

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