El director ejecutivo de Greenpeace España, Mario Rodríguez, ha presentado hoy las conclusiones del informe «La recuperación económica con renovables», que traza tres escenarios energéticos (conservador, progresivo y responsable) desde la dimensión económica a largo plazo y sus impactos macro y microeconómicos.
El documento forma parte de la campaña «La solución a las prospecciones» en contra de los sondeos de gas y petróleo, en la que participará por primera vez el barco Artctic Sunrise, tras ser retenido por una acción en contra de la plataforma petrolífera de Gazprom en el Ártico.
A partir del día 18, la iniciativa se desarrollará en Málaga, Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria.
Rodríguez y Marina Bevacqua, del área de energía y cambio climático de Greenpeace, han hecho un llamamiento al Gobierno para que abandone el camino de las energías «sucias» y han subrayado la ocasión que brinda la próxima reunión de jefes de Estado y de Gobierno de la UE -que acordará a finales de mes los objetivos climáticos y energéticos de los Veintiocho de cara al año 2030-.
Objetivos ambiciosos y vinculantes
«Se necesitan objetivos ambiciosos y vinculantes», ha recalcado Bevacqua, cuya organización defiende alcanzar una penetración del 45 % en renovables, una eficiencia energética del 40 % y una reducción de emisiones contaminantes del 55 % de aquí a 2030 en la UE.
El análisis hoy presentado, basado sobre todo en estadísticas del INE, propone unas inversiones anuales de 5.400 millones, 13.500 o 19.500 millones de euros en nuevas plantas de energías renovables -sobre todo eólica y fotovoltaica- entre 2015 y 2030, unas cantidades que varían en función del escenario energético seleccionado (conservador, progresista o responsable).
En el último de ellos, «habría un aumento en la producción de 545.100 millones de euros y la creación de tres millones de empleos» ligados a la construcción de esas instalaciones, ha explicado una de las responsables del informe, María Isabel Martinez, de la consultora Abay Analistas Económicos y Sociales.
La potencia instalada de renovables pasaría de los actuales 32,3 GW, a casi cien en la propuesta conservadora; 161 en la progresista y más de 200 en la responsable.
Inversiones importantes, pero no imposibles
Martínez ha reconocido que las inversiones necesarias para llegar a este modelo energético son importantes pero «no imposibles» y ha recordado que Alemania -salvando las diferencias del PIB con España- invirtió más de 40.000 millones en renovables durante 2012 y 21.000 millones en 2013.
Tras señalar que el precio de la electricidad ha subido en España un 43 % durante 2008-2013 -frente al 23 % de la UE-, ha negado que la responsabilidad del alza corresponda a las primas de las energías verdes: «han tenido un efecto positivo, pero limitado sobre el precio».
Respecto al impacto en la factura de la luz, el informe estima una reducción del 25 % frente al año 2012 en el mejor escenario renovable posible, que podría llegar al 34 % si se suman medidas de eficiencia. EFE




