Recurso de archivo. EFE/ Brais Lorenzo
INCENDIOS FORESTALES

Incendios de sexta generación: el fuego que desborda la extinción y altera la atmósfera

Madrid.- España afronta un nuevo escenario de incendios forestales cada vez más rápidos, intensos e imprevisibles: los denominados fuegos de sexta generación o megaincendios, capaces de modificar las condiciones atmosféricas de su entorno, generar tormentas de fuego y desbordar la capacidad de los dispositivos de extinción.

En un contexto marcado por la emergencia nacional decretada en la Comunidad de Madrid y en las provincias de Ávila y Toledo, ante la gravedad de los incendios, que ya han arrasado 152.678 hectáreas forestales en lo que llevamos de año, estos fuegos suelen tener varios focos y sobre todo un comportamiento que supera los modelos de predicción de expansión de las llamas.

¿Qué es un incendio de sexta generación?

Los incendios de sexta generación son fuegos de comportamiento extremo que liberan tanta energía que pueden alterar la dinámica de la atmósfera que los rodea. Se caracterizan por su elevada intensidad, su rápida propagación y su evolución errática, lo que dificulta anticipar hacia dónde avanzarán.

El Ministerio para la Transición Ecológica los define como incendios que generan «comportamientos extremos» y «escenarios inciertos» y que pueden llegar a hacer colapsar el sistema de manejo de la emergencia. No se trata, por tanto, únicamente de grandes extensiones quemadas, sino de la forma en la que se comporta el fuego y de su capacidad para superar las posibilidades de extinción.

Generan su propia tormenta

La enorme cantidad de calor liberada hace que el aire caliente, el humo y el vapor de agua asciendan con gran velocidad y formen grandes columnas convectivas. Estas pueden originar pirocúmulos e incluso nubes de tormenta asociadas al incendio.

Si la columna pierde estabilidad o se desploma, puede generar fuertes rachas de viento y cambios bruscos en la dirección de las llamas.

También puede lanzar brasas y material incandescente a kilómetros de distancia, provocando focos secundarios y abriendo nuevos frentes de manera casi simultánea.

De ahí que se diga que estos incendios «crean su propia meteorología», aunque, en sentido estricto, lo que hacen es alterar las condiciones atmosféricas de su entorno y retroalimentar su propagación, según datos de la organización ecologista WWF.

Fuera de la capacidad de extinción

En los momentos de mayor intensidad, los equipos no pueden atacar directamente las llamas con seguridad. La estrategia pasa entonces por proteger a la población y las infraestructuras, anticipar el recorrido del fuego y esperar una oportunidad provocada por un cambio meteorológico, una disminución del combustible o la llegada del incendio a un área previamente gestionada.

Estar «fuera de capacidad de extinción» no significa que el incendio sea imposible de apagar, sino que durante determinadas fases su velocidad, intensidad y comportamiento impiden un ataque eficaz, independientemente del número de medios desplegados.

¿Por qué aparecen?

Estos episodios se producen cuando coinciden una vegetación abundante y muy seca, temperaturas elevadas, baja humedad y una atmósfera cargada de energía. La sequía prolongada y las olas de calor reducen la humedad de la vegetación y hacen que una gran cantidad de combustible esté disponible para arder casi de forma inmediata.

A ello se suman la acumulación de vegetación, el abandono rural y la continuidad de las masas forestales, que facilitan que las llamas recorran grandes extensiones sin encontrar discontinuidades. El cambio climático no provoca la ignición, pero sí favorece unas condiciones más cálidas y secas que pueden agravar el comportamiento del fuego. EFE Verde

esl/ess

 

 


 

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Redacción EFE Verde

Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE.