Foto que muestra una de las fábricas para procesar madera y transformarla en papel en la isla de Vancouver (Canadá)
Foto que muestra una de las fábricas para procesar madera y transformarla en papel en la isla de Vancouver (Canadá).EFE/Barbara Walton
DESARROLLO SOSTENIBLE

Invertir en restaurar y conservar la naturaleza es clave para la economía, según expertos

Ana Tuñas Matilla

Madrid.- Invertir en restaurar y conservar la naturaleza es clave para la economía, que depende de los recursos y servicios fundamentales que genera, según un informe elaborado por expertos economistas, que subraya que ha llegado el momento de que las empresas, el capital privado, entre en su financiación para garantizar el futuro.

La principal conclusión del informe es que la biodiversidad es un capital natural «estratégico» para el bienestar humano y el funcionamiento de la economía y que la gestión de la naturaleza debe entenderse como una inversión en infraestructuras «verdes y azules», ha explicado a EFE Verde uno de los autores Joan Ribas, profesor de la UPF Barcelona School of Management (UPF-BSM).

Los ecosistemas aportan servicios esenciales fundamentales, como gestión del agua, protección frente fenómenos extremos, regulación climática o polinización, y, por lo tanto, su conservación y restauración deben ser tratadas y financiadas como una inversión en activos esenciales para la resiliencia territorial y económica.

Tirarnos por el precipicio

«La restauración del capital natural no es sólo recuperar especies y ecosistemas, es dar un paso atrás y entender que pretender seguir con un modelo que ignora nuestra dependencia de la naturaleza en términos productivos y de calidad de vida es, directamente tirarnos, al precipicio», ha advertido.

Y esto es así porque, tal y como está planteado, el actual modelo económico, basado en producciones y consumos crecientes, no es sostenible, aunque, ha asegurado, aún se puede reformar.

Para las empresas, el modelo económico lineal de «tomar-fabricar-desechar” ha demostrado ser insostenible y genera riesgos significativos, tanto por la degradación de los servicios ecosistémicos de los que dependen como por las crecientes exigencias regulatorias y sociales, añade el documento.

Sin naturaleza no hay economía

«La economía no existiría sin naturaleza, toda economía se basa en agua, aire, tierra, recursos naturales, sin ellos no habría economía, por eso se tiene que gestionar y usar con criterios de sostenibilidad», ha aseverado Ribas, que ha apuntado que, a diferencia de lo que ocurre con el cambio climático, aún no existe conciencia generalizada de la relación entre economía y biodiversidad.

Ahora es el momento de que las empresas se impliquen. Primero, por necesidad, porque si quiere invertir y expandirse no va a poder hacerlo sin tener en cuenta su impacto sobre el medio ambiente, y, segundo, porque invertir en su protección y restauración es un activo estratégico para reputación y, lo más importante, reducir riesgos.

Si las empresas no actúan, la economía se va a resentir. «Lo que no hagas hoy lo vas a tener que hacer mañana, lo bueno de hacer las cosas a tiempo es que puedes planificar, ordenar qué es prioritario en lugar de acumular», ha apuntado.

El medio ambiente tiene impactos importantes sobre la salud, la calidad de vida de los ciudadanos (…) y la gente debe entender que el cambio climático o la pérdida de biodiversidad no sólo implican aumento de temperaturas, sino, también tormentas más frecuentes y virulentas, y que «no se puede estar reconstruyendo cada 5 o 6 años, no tiene sentido ambiental ni sentido económico».

Impuestos y nuevos mecanismos de financiación

Para el experto, la manera más fácil y rápida de cambiar el modelo, es vía impuestos para que los precios reflejen todos los impactos que tiene un producto o servicio y disuadir de los más dañinos. Cambiar la forma de consumir de la gente es «más complicado» y llevaría más tiempo, ya que depende de ideología de cada uno, ha apuntado.

Publicado en colaboración con Fundación Naturgy y Nactiva, el informe afirma que para que los objetivos del Reglamento Europeo de Restauración de la Naturaleza sean alcanzables, es imprescindible desarrollar mecanismos financieros robustos e innovadores, capaces de combinar recursos públicos, privados y filantrópicos.

Cuando los países miembros deben desarrollar sus propios planes nacionales para hacer realidad el Reglamento, los expertos señalan la necesitan de crear paquetes híbridos de inversión y mecanismos de mercado, como bonos verdes y azules, créditos de naturaleza o pagos por servicios ecosistémicos, entre otros, diseñados con métricas sólidas, sistemas de seguimiento y marcos de gobernanza claros que garanticen la integridad y la efectividad de las acciones.

Además, la colaboración y las alianzas público-privadas son esenciales para escalar soluciones, compartir riesgos y maximizar el impacto de las inversiones, según la misma fuente.

Soluciones basadas en la naturaleza

«El sector privado debe pasar de una postura reactiva a un liderazgo activo en proyectos regenerativos, aportando capital, innovación y capacidad de escalamiento», aseguran los expertos, que abogan por apostar por las soluciones basadas en la naturaleza por su alto impacto.

Integradas en la planificación urbana y territorial, estas soluciones generan beneficios colaterales múltiples (reducción de riesgos climáticos, creación de empleo verde, mejora de la calidad ambiental y adaptación climática), al mismo tiempo que facilitan la inversión rentable en restauración.

La insostenibilidad del modelo lineal, añade, obliga a avanzar hacia enfoques regenerativos, circulares y que consideren los riesgos asociados a la dependencia de recursos naturales, la vulnerabilidad de sus cadenas de valor, la trazabilidad ambiental y la necesidad de integrar soluciones basadas en la naturaleza. EFE Verde

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