Ana Tuñas Matilla
El urogallo sigue en riesgo de desaparecer en España pero las medidas puestas en marcha para su recuperación, entre las que destacan la cría en cautividad y la recuperación del hábitat, están empezando a dar sus frutos y permiten albergar la esperanza de repetir con esta especie lo logrado con el lince ibérico, aunque con la dificultad añadida de que, en este caso, se trata de una presa y no un depredador.
En 2018, la especie fue catalogada en peligro crítico en España, tras lo que pasó a ser considerada prioritaria a la hora de asignar recursos a su recuperación y el Ministerio para la Transición Ecológica pasó a coordinar las medidas de actuación para frenar su declive en colaboración con las autonomías.
Para ello, se creó un grupo de trabajo que acordó hacer un seguimiento genético de poblaciones, efectuar control de depredadores, poner en marcha medidas para recuperar su hábitat y reforzar el programa de cría en cautividad, entre otras medidas.
Frena el declive del cantábrico, se acelera el del pirenáico
El seguimiento genético ha permitido constatar que los urogallos cantábricos y pirenaicos son dos subespecies de una misma unidad evolutiva, denominada urogallo ibérico y ahora bajo la supervisión del grupo de trabajo creado en su momento para el urogallo cantábrico.
Según los últimos censos, en 2024 había 209 ejemplares de urogallo cantábrico, frente a los 191 estimados en 2019, lo que supone una mejora del 8 %. Dos tercios de la población están en León y el tercio restante, en Asturias.
En Aragón se estima que hay unos 320 ejemplares de urogallo pirenaico, algo más de lo calculado inicialmente, mientras que las poblaciones de Cataluña estarían corriendo peor suerte: han pasado de 455 ejemplares machos, en 2005, a 245 en 2025.
Que las poblaciones cantábrica y pirenaica formen parte de la misma unidad evolutiva permite usar ambas para formar el stock reproductor del centro de cría de Valsemana (León), creado tras catalagar a la especie en peligro crítico de extinción.

Éxito en la cría
Después de probar varias técnicas «parece que hemos dado con la tecla» para una cría en cautividad exitosa (más del 70 % de los pollos sobrevive) que ha permitió alcanzar un stock reproductor de 76 ejemplares en la mitad del tiempo previsto, ha explicado a EFE Verde el Jefe de Servicio de Espacios Naturales, Flora y Fauna de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, David Cubero.
En el centro trabajan con técnicas como la incubación artificial (cría de pollos sin hembra de puestas extraídas del campo) y la inseminacion artificial. Gracias a ambas, el año pasado lograron producir 76 pollos de urogallo.
Aproximadamente, la mitad de esos pollos se destinaron a stock reproductor y la otra mitad a liberación. Gran parte de esos ejemplares (29) se soltaron el otoño del año pasado y el resto se soltarán el próximo mes de junio.
Para facilitar su adaptación al medio, los urogallos son liberados primero en «voladeros», recintos cerrados diseñados específicamente para la especie y en los que pasan entre 15 y 20 días antes de ser soltados en el campo. Se trata de «sueltas blandas», algo similar a lo que se hace con los linces, que antes de su liberación permanecen en áreas de reintroducción, ha explicado Cubero.
Sobrevive una hembra
De los 29 urogallos liberados el pasado otoño, ha logrado sobrevivir una hembra que se sabe que está en zona de cantaderos (zona de reproducción del urogallo) con presencia de ejemplares silvestres, lo que supone una «noticia extraordinaria», ha destacado Cubero.
Según el experto, pese a la baja supervivencia (3 %), la primera suelta ha sido positiva porque el nivel de dispersión de los ejemplares ha sido «muy bajo», lo que significa que el hábitat es adecuado y, además, permite trabajar muy bien la gestión del control de predación, la principal amenaza para el urogallo.
La practica totalidad de los ejemplares liberados murieron en los primeros días principalmente predados por zorro, lo que muestra que se ha trabajado bien la predación por marta, hasta ahora máxima predadora de la especie, y que hay que reforzar la del zorro..
«Hemos conseguido dar con la tecla en el programa de cría en cautividad y ahora hay que trabajar en adaptar y definir bien los protocolos de liberación y los trabajos previos necesarios en las áreas de reintroducción. Ese es el punto en el que nos encontramos ahora», ha aseverado Cubero.
Enseñarles a vivir «perchados»
El punto el punto débil ahora es la predación por zorro, pero que es un punto que se puede trabajar muy bien, sobre todo por la baja dispersión de los urogallos liberados, que prácticamente no movieron más allá de 500 hectáreas, ha destacado.
Además, para reducir al máximo las muertes por predación, en el centro de cría trabajan en adiestrar a los urogallos para que pasen la mayor parte del tiempo «perchados» en ramas. El objetivo es que huyan del suelo, donde son un presa más fácil para el zorro.
«Necesitaremos varios años de aprendizaje hasta alcanzar unas tasas de supervivencia de entorno al 30 % que permitirían elevar la población silvestre inicial un 15 % al año. Ese es el objetivo que nos hemos marcado», ha dicho Cubero, tras recordar que el índice de supervivencia de especies como el urogallo es menor que en otras al ser una presa y no un depredador como, por ejemplo, el lince.

Aunar cría con trabajo en campo
Hay que tener paciencia e ir dando pasos apoyados en instituciones científicas (…) pero el que se haya logrado frenar la caída libre de poblaciones silvestres, unido a los avances en la cría en cautividad permiten ser «optimistas», según Cubero.
No obstante, ha advertido, no se pueden depositar toda las esperanzas de la recuperación del urogallo en la cría en cautividad y hay que seguir trabajando en la recuperación de su hábitat y en corregir las amenazas de la población silvestre, para que los ejemplares que se sueltan tenga posibilidades reales de sobrevivir.
La cría es una red de seguridad pero es fundamental seguir trabajando en la mejora de la recuperación de los territorios de presencia histórica del urogallo, el control de depredadores o la reducción de molestias, ha insistido.
Incendios
Otra de las grandes amenazas para el urogallo son los incendios forestales. Tras los registrados el pasado verano pasado y que afectaron a parte importante del territorio que ocupa la subespecie cantábrica, se convocó una reunión urgente del grupo de trabajo, ha explicado a EFE Verde Felipe González, uno de sus miembros y delegado de SEO/Bird Life en Cantabria.
Un análisis preliminar reveló que de las 35 áreas críticas para el urogallo (zonas de cría), sólo siete se vieron afectadas y de éstas, sólo una de forma grave (implica quema de arbolado de difícil recuperación). Además, los ejemplares radiomarcados seguían vivos tras los incendios, incluida una hembra preñada.
Tras valorar los buenos resultados de la cría en cautividad y el freno en el declive de poblaciones silvestres, el experto de SEO/Bird Life ha destacado también la importancia de seguir trabajando en recuperar las zonas críticas para la especie, cuyo hábitat óptimo para la reproducción requiere de matorral de arándanos.
Por otra parte, haber unificado las poblaciones de urogallo permitirá elevar la diversidad genética de la especie, llevando, por ejemplo, puestas de población pirenaica al centro de cría de Valsemana.
La especie, en declive en toda Europa, no va a poder sobrevivir sin intervención humana, ha apuntado González, quien, no obstante, considera que hay esperanza, máxime cuando todo lo que se logre en la Cordillera Cantábrica se podrá replicar en Pirineos. EFE Verde
atm
El lince ibérico deja de estar «en peligro» y pasa a catalogarse como especie «vulnerable»





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